21.5.2021

Webinar sobre el Acuerdo de Escazú y la Carta de la Tierra

El día 20 de abril del 2021 en un Webinar moderado por Mateo Castillo Ceja titulado Un par consistente para el empoderamiento ciudadano: La Carta de la Tierra y el Acuerdo de Escazú participaron Yolanda Kakabadse, Mauricio Limón Aguirre y Carlos de Miguel como panelistas. Participaron 70 personas en el evento en vivo.

Las siguientes preguntas guiaron las intervenciones:

  • ¿Cuáles son los puntos de encuentro entre la CT y el acuerdo de Escazú? ¿Cómo se acompañan mutuamente para lograr esos derechos de acceso?
  • ¿Cómo ambos contribuyen el empoderamiento ciudadano para incidir con más certidumbre en los procesos de la sustentabilidad?
  • ¿Cómo deberá articularse el marco legal nacional entre la CT y el AE para lograr una mayor fortaleza en estos derechos de acceso y proteger a las y los defensores de los derechos humanos en los asuntos ambientales particularmente?

El marco en forma de pregunta, ¿Son La CT y el AE un par consistente? abordado específicamente al final del webinar, permite una visión global de los temas tratados en respuesta a las tres preguntas anteriores.

La razón de ser del webinar fue apoyar el lanzamiento del Acuerdo de Escazú y establecer su conexión con la Carta de la Tierra. En ese sentido los panelistas concuerdan en que ambos documentos deben “caminar juntos” dado que la CT es un instrumento vital que sostiene relación íntima e interdependiente con el AE. La CT presenta el paraguas para una forma de vivir distinta en la que todos tienen que participar y adoptar las preocupaciones de la ciencia. El AE es el marco instrumental para que los actores pongan manos a la obra de forma hermanada. En especial considerando que, si el desarrollo sostenible es un derecho, los principios de la CT son fuente de derecho para el futuro, el AE presenta un instrumento jurídico vinculante a los países para lograrlo. Cabe destacar que una vez firmado el tratado un país no puede oponerse a su fin y objetivos, se debe alinear a sus principios y no puede ir en contra por el principio de progresividad y no regresividad.

La CT y el AE están hermanados en forma y en fondo, ambos se remontan a la Cumbre de Río de 1992 y destacan el empoderamiento ciudadano para resolver los problemas ambientales, producto de un diálogo intercultural y consenso entre sociedad civil y gobiernos en una base de buena voluntad. El fin común de ambos es el desarrollo sostenible y el derecho de las personas a vivir en un medioambiente sano.

La CT presenta un marco ético amplio y completo con visión del desarrollo sostenible, es fuente de deberes y obligaciones de todos para con los demás y con la Tierra, el AE los recoge como un instrumento jurídicamente vinculante de democracia ambiental. Destaca en ambos la necesidad de equilibrar las asimetrías sociales reconociendo a los ignorados y vulnerables mediante integridad ecológica, respeto y cuidado en la CT y acceso a la justicia ambiental en el AE.

El acceso a la información y la participación ciudadana son fundamentales para poner en práctica los lineamientos y mejorar la condición del planeta. No hay que hablar en difícil (Kakabadse) hay que llegar a todos los grupos del mundo y en el AE se reconoce la necesidad de la propia expresión de los mismos (ej. indígenas) sin que otros interpreten sus voces.

La implementación del AE implica reconocer que los derechos de participación, justicia y acceso a la información son indivisibles y necesarios para el empoderamiento ciudadano y es responsabilidad de los estados tutelar dicha implementación. Quien sabe participar tiene acceso a una justicia (Limón); en una auténtica democracia participativa todo el mundo juega igual.

La solidaridad continua y constante del ser humano es esencial: con el planeta, entre generaciones, población urbana y rural, hombres y mujeres, naciones. La mayoría de los países cuentan con marcos normativos que permiten implementar los contenidos del AE poniendo atención en hacer las cosas mejor. Las asimetrías generan pérdidas porque falta información (de Miguel). Dentro de sus propios marcos y un principio progresivo de derecho, el AE pueden ir teniendo eficacia en gobernanza adecuada, democracia participativa y deliberativa, derechos de acceso al igual que un andamiaje institucional con presupuestos y aplicación práctica a dos niveles: eficacia plena y eficacia progresiva.

Es fundamental que el AE sea instrumento de trabajo nacional, para lo que es necesaria su difusión, facilitar la comprensión a los ciudadanos y que sea parte de la dinámica social y la convivencia ciudadana.

Encuentre aquí la grabación del seminario: