27.4.2020

Patricia Abuhab y el Juego de la Carta de la Tierra: una estrategia de educación para la sostenibilidad

Hace 30 años, mi elección de contribución para un mundo mejor fue a través de la educación en espacios formales y no formales. Escuelas, profesores, alumnos y comunidades siempre fueron mis compañeros en este camino de enseñanza-aprendizaje, de crecimiento individual y colectivo.

Creo profundamente en nuestro potencial transformador. En los procesos de educación para la sostenibilidad que desarrollo, la Ecopedagogía y la Carta de La Tierra son mis bases principales.

Mi primer encuentro con la Carta de La Tierra fue en una de las incontables reuniones realizadas durante el proceso de construcción de la Carta. En 1999 participé, en el Instituto Paulo Freire en São Paulo (Brasil), de una de estas reuniones. Desde aquel día me quedé profundamente encantada, agradecida y entusiasmada con la forma inclusiva y participativa en que la Comisión de la Carta de La Tierra condujo el proceso de construcción de la Carta en dialogo con las múltiples organizaciones, comunidades y personas alrededor del mundo.

Fue entonces que, a lo largo de mi trabajo como educadora ambiental, sentí la necesidad de hacer que la Carta de la Tierra no fuera solamente conocida por profesores, alumnos y agentes comunitarios, pero, principalmente, que ella fuera vivenciada, que saliera de la esfera racional y que fuera hacia el despertar de los sentidos, de lo imaginario, del importante ejercicio de la convivencia en un tiempo en cual las relaciones humanas son cada vez más virtuales.

Creo en procesos educativos creativos, libertarios, innovadores, estimulantes, que potencien las virtudes y habilidades de cada uno, que promuevan el dialogo, el intercambio de ideas y conocimiento, que aumenten la percepción del mundo, del medio en el cual vivimos, que enriquezcan las relaciones interpersonales y, finalmente, que alimenten el crecimiento personal y colectivo.

¿Pero cómo hacer esto? Me sumergí en mí misma para tener inspiración. Me conecté con mi niña interna, que me hizo acordar que desde la más tierna edad siempre me gustaron los juegos. Jugaba con mi familia y con mis amigos. Pero una cosa me llamaba la atención en la mayoría de los juegos, siempre había un vencedor y muchos perdedores. Yo me preguntaba: ¿por qué no podría ser diferente? ¿Por qué el mundo no podía ser menos competitivo? La lógica de la mayoría de los juegos es ganar solo. Siempre pensé que ganar junto a otro seria mucho más lindo y divertido, al contrario de ganar sola. Esta es también la lógica o el modus operandi que orienta las relaciones en el mundo contemporáneo. Un mundo competitivo, de exclusión, de dominación y explotación. Creo que el mundo ya ha experimentado mucho de esta lógica y ha venido sufriendo en todas las áreas las consecuencias de esto.

Con esta inquietud, con la inspiración en mi infancia e historia de vida, tres amigos y yo decidimos crear un juego cooperativo de tablero para todas las edades y que propusiera la vivencia de los principios y valores de la Carta de la Tierra. Fueron años de investigación y desarrollo de lo que hoy en día es el Juego de la Carta de la Tierra.

Percibimos que la creación de un juego, de carácter educativo, sería una excelente estrategia para difundir el contenido de la Carta de la Tierra. Un juego que reflejara el desafío actual de la humanidad: o todos ganan juntos o todos pierden. A través del juego, estimular a las personas a conectarse con la realidad planetaria actual, aprendiendo, reflexionando, intercambiando experiencias, conocimientos, cariño y alegría. Los juegos de tablero tienen este poder aglutinante de promover la convivencia, de estrechar las relaciones.

Así en el Juego de la Carta de la Tierra, necesitamos cooperar unos con otros para crear una estrategia que nos lleve para soluciones de desafíos colectivos. Podemos elegir los puntos de partida y los caminos, pero necesitamos unirnos para superar los desafíos, y no para destruir o eliminar a alguien. Los peligros existen y podemos perder. En el juego hay varias metáforas que nos conectan con nuestra realidad. Intencionalmente, el juego recrea situaciones similares a las que la humanidad enfrenta actualmente y provoca la  reflexión de que las acciones para una vida más sostenible solo son posibles a través de la  colaboración  colectiva entre individuos, culturas y naciones. El tablero retrata la biodiversidad planetaria y la diversidad cultural de los pueblos de la Tierra e invita a los jugadores a pasear por el planeta en un viaje de aprendizaje, cooperación, alegría y cariño.

 En el 2011, la 1ª edición del Juego de la Carta de la Tierra nació. Nuestro deseo era poder hacer el Juego en todas las lenguas. ¡Sí! Pues la Carta de la Tierra es, para mí, una gran referencia planetaria para inspirar y promover un nuevo modo de ser y estar en el planeta, una meta muy ambiciosa. Pero los sueños sirven para ser lanzados al Universo e impulsarnos. Finalmente, conseguimos con recursos propios lanzar la 1a edición en portugués e inglés. ¡Una gran alegría! En el 2019, hicimos la 2a edición solamente en portugués con algunas innovaciones: el tablero ahora es una rompecabeza y creamos nuevas cartas.

Y así, como las semillas son esparcidas por el mundo buscando un terreno fértil para brotar, el Juego de la Carta de la Tierra, en sus 9 años de vida, ha llevado la Carta de la Tierra a personas de todas las edades, en 30 países por el mundo. Son familias, profesores,  alumnos, profesionales de diferentes áreas de actuación, en escuelas, universidades, ONGs, gobiernos y empresas, que utilizan el Juego de la  Carta de la Tierra como herramienta de educación  para la sostenibilidad, con las más diversas intenciones: trabajar específicamente con contenidos socioambientales en escuelas de una manera  creativa y motivadora, estrechar las relaciones humanas entre los integrantes de una familia o amigos, trabajar el liderazgo en grupos de empresas, aprender e intercambiar experiencias sobre visiones del mundo de una manera divertida, posibilitar el protagonismo, sensibilizar para cuestiones fundamentales, promover la reflexión y la acción, la percepción de su ambiente y del contexto más amplio en el cual vivimos.

Desde el 2011, he realizado aproximadamente 160 talleres para más de 3.200 personas entre profesores, directivos escolares, multiplicadores, niños y niñas, jóvenes, familias y profesionales de diversas áreas de actuación en diferentes ciudades brasileñas. Los talleres tienen el objetivo de ser un instrumento pedagógico para potenciar los conocimientos, prácticas y estrategias de facilitación y profundización del conocimiento del Juego de la Carta de la Tierra, para diferentes edades y públicos. A lo largo de estos años, las experiencias con el Juego de la Carta de la Tierra han revelado que existe en los niños, jóvenes y adultos un profundo deseo de vivenciar la cooperación y contribuir con la construcción de un mundo mejor.

Reflexiones

Durante mi carrera, uno de mis desafíos personales ha sido desarrollar procesos educativos que equilibren razón y emoción, que estimulen la creatividad, la sensibilidad, la reflexión y el dialogo para la inspiración de acciones prácticas más conscientes y coherentes con el contexto planetario que vivimos. En este sentido, la transformación que queremos ver en el mundo ocurre a diario, en el aquí y ahora.

Uno de los caminos para la transformación de la realidad individual y colectiva, simultáneamente, es la búsqueda constante por coherencia y por nuestra verdadera esencia como seres humanos.

 Se vuelve cada vez más necesario salir de la zona de confort, no acomodarse y conformarse con las situaciones, pero sí persistir em la construcción de una sociedad más armónica, justa y sostenible para todos. Siento que, a cada año, es más urgente cuestionarnos sobre cuál es nuestro papel en esta comunidad global, de la cual formamos parte. El cambio comienza con nosotros.

Soy una persona inquieta, cuestionadora y buscadora. La visible y profunda crisis ética que la humanidad vive hace muchos años siempre me tocó y estimuló mis acciones educativas. Creo profundamente en la capacidad de transformarnos, de revisar nuestros valores y actitudes permanentemente. En los caminos de enseñanza-aprendizaje que he recorrido en escuelas y comunidades siempre encontré, al mismo tiempo, angustia y el deseo pulsante de las personas de querer saber cómo podrían colaborar para un mundo mejor.

La necesidad es pujante, de herramientas y estrategias que nos reconecte con la percepción de que somos parte de una comunidad de vida única, que está totalmente interconectada y que comparte, y es acogida generosamente por el planeta. En el sentido de planetariedad y de una visión sistémica amorosa y cuidadosa es que la Carta de La Tierra trae reflexiones esenciales. Funciona como una brújula, un norte que indica inspiraciones fundamentales para nuevas acciones. Son principios y valores que nos guían para un nuevo camino, para el bien común, para la sostenibilidad.

Contacto:

Patricia Abuhab

São Paulo – Brasil

55 (11) 976219710

patricia.abuhab@gmail.com