01.10.2020

Sostenibilidad, ética y educación en la solución de retos como el cambio climático

La educación a menudo se considera un motor de transformación social que puede influir en el cambio. Por tanto, es muy importante centrarse en qué tipo de educación es necesaria para lograr el cambio que necesitamos para afrontar grandes retos como el Cambio Climático.

Por Alicia Jiménez

“Estamos en un momento crítico de la historia de la Tierra…” esta es la primera frase de la Carta de la Tierra, una declaración de principios éticos y valores, lanzada al iniciar el siglo XXI. Creo que la mayoría de nosotros estaríamos de acuerdo en que este “momento crítico” continúa, vemos que los temas de cambio climático, pérdida de biodiversidad, conflictos armados, violaciones a los derechos humanos, y otros, no se resuelven.

Este gráfico presenta el rápido aumento de las emisiones de CO2 a nivel mundial, las cuales empiezan a crecer exponencialmente a partir de 1950 y diferenciando entre regiones y países. Este es solo un ejemplo de datos científicos sólidos, muy bien presentados y fáciles de entender, que muestran los rápidos cambios que estamos sufriendo debido al aumento de las emisiones antropogénicas de efecto invernadero. Lo interesante es que, aunque existe una sólida investigación científica sobre el daño que estamos causando a los sistemas que sustentan la vida en la Tierra, no estamos actuando en consecuencia. ¿Por qué?

La respuesta no es sencilla, pero hay una conciencia emergente de que necesitamos cambiar la forma en que pensamos, nuestra visión de mundo, para cambiar nuestro comportamiento, no solo individual sino colectivo. Necesitamos una nueva visión de mundo o paradigma para resolver todos estos complejos problemas.

¿Cómo lograr el cambio?

Como humanidad, hemos podido realizar cambios radicales en períodos de tiempo relativamente cortos. La historia del fumado en lugares públicos es un buen ejemplo. Es difícil creer que hubo un tiempo en el que la gente podía fumar fácilmente en los aviones, ¡ahora eso se considera imposible!

Hubo un cambio de paradigma con respecto al tabaquismo que llevó a un cambio en el comportamiento un cambio colectivo y global. Quizás no todos los individuos en este mundo estuvieron de acuerdo con esta medida, pero, como la mayoría lo aceptó, ocurrió un cambio.

La esencia del cambio, según Fritjof Capra (autor austriaco estadounidense) está en abordar las cosas de una manera más profunda, cuestionando el viejo paradigma. Además, ampliando nuestra percepción y repensando nuestros valores. Esto puede suceder de muchas formas; ampliaré esto más adelante.

Capra también ha mencionado que el cambio en la forma de pensar está asociado a cambios en valores, lo que a su vez se asocia con cambios en hábitos y comportamiento

Sobre este aspecto, también me gusta referirme al marco integral de Ken Wilber para entender que el cambio es complejo. Este autor sostiene que hay cuatro dimensiones que pueden usarse para explicar la realidad humana:

Todos estamos incluidos en estas dimensiones, una dimensión interior individual, que es nuestra experiencia interior, nuestro paradigma, nuestra forma de pensar, la dimensión psicológica y espiritual (el yo). Nuestra experiencia interior se expresa como comportamiento o personalidad (comportamiento). Estos están influenciados por la cultura en la que vivimos (nosotros), que es cómo experimentamos el colectivo; y la expresión de todo esto son lo que él se refiere a sistemas, que son las estructuras sociales, es decir, nuestros sistemas sociales, económicos, políticos.

Wilber sostiene que el cambio ocurre en todas estas dimensiones, ya que todas están interconectadas y cada una se influye entre sí, pero la cuarta dimensión (sistemas) es la que tiene mayor influencia en la creación de cambios.  

En el caso del fumado en los aviones, la aprobación de leyes permitió que el cambio ocurriera rápidamente, pero para que este cambio sistémico ocurriera, tenía que haber un proceso en el que los tomadores de decisiones estuvieran convencidos de que esto era algo importante que hacer (dimensión del Yo), y que sabían que la mayoría de la gente aprobaría esto (ya que los políticos normalmente no aprobarían leyes que no son populares), es decir, hubo una aceptación cultural.

Es por esto que, volviendo a la crisis de la sostenibilidad que estamos experimentando, es importante trabajar en todas estas dimensiones para generar los cambios.

Educación para lograr la sostenibilidad

Ahora, en términos de educación, a menudo se la ve como propulsora de transformación social que puede influir en todas las dimensiones mencionadas. El artículo 6 de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y el artículo 12 del Acuerdo de París proponen que la educación es una de las mejores formas de abordar el cambio climático. Por lo tanto, es muy importante centrarse en el tipo de educación necesaria que traerá los cambios que queremos ver en el mundo. 

“La educación es crucial para la acción climática porque tiene el poder excepcional de hacer evolucionar la mentalidad y el comportamiento a largo plazo. Dado que la educación puede cambiar la mentalidad, ésta puede cambiar el mundo.”  

Audrey Azoulay, Directora General, UNESCO

En el ámbito de la educación formal se ha tendido a priorizar el aprendizaje de los conocimientos teóricos, dejando atrás los procesos de reflexión y esclarecimiento ético y de valores, utilizando el cuerpo, la mente y el corazón de forma integral, abordando también las dimensiones sociales del aprendizaje.

El cambio hacia un nuevo paradigma, según Capra, será de un pensamiento principalmente racional y analítico a uno que equilibre lo racional con un pensamiento más intuitivo, holístico, no lineal; que se asocia a valores de cooperación, conservación e igualdad.

En este sentido, es importante integrar la reflexión de valores en los procesos educativos, para que podamos ampliar nuestra percepción y repensar nuestros valores, que es un paso para cambiar la forma en que pensamos y actuamos.

Pero la educación en valores se ha considerado poco práctica, una pérdida de tiempo, demasiado filosófica. Especialmente en los sistemas educativos de hoy en día, cuyo enfoque está en los mercados, en las habilidades que ayudarán a las personas a conseguir un trabajo.

Como sociedad, queremos abogados éticos, ingenieros éticos cuyas acciones promuevan el bien común. Por lo tanto, deberíamos estar interesados en la educación basada en valores.

Quizás el problema esté en la falta de elementos pedagógicos para hacer que la reflexión ética y de valores sea relevante para la vida cotidiana.

En este sentido, quiero presentar la Carta de la Tierra, una declaración de principios y valores éticos, como un instrumento educativo relevante para el cambio que buscamos.

Este documento es producto de un proceso de diálogo intercultural de una década, que se inició en 1992 durante la Cumbre de la Tierra (Río de Janeiro). Personas de todos los ámbitos de la vida se unieron para reflexionar sobre los valores y principios que compartimos como humanidad y que pueden llevarnos a la visión de un mundo sostenible, justo y pacífico.

La Carta puede ser considerada como una brújula ética que, al integrarse en los procesos pedagógicos, puede ser transformadora en la forma en que las personas piensan y se relacionan entre sí y con otros seres vivos, ampliando su responsabilidad por el bien común a toda la vida en este planeta.

Esta figura muestra la naturaleza sistémica de la Carta de la Tierra. Tiene 4 pilares con 16 principios y valores, todos conectados. La esencia es una ética de cuidado y respeto, que se presenta en el Pilar I: Respeto y Cuidado de la Comunidad de Vida. Es importante señalar que la Carta de la Tierra no se refiere a la naturaleza y a los humanos de manera separada, habla de «una comunidad de vida», enfatizando de esta manera la interdependencia de todos los seres vivos y no vivos de la Tierra. Los otros pilares se refieren a principios orientados a la acción en el ámbito de la integridad ecológica, la justicia social y económica, la democracia, la no violencia y la paz. La Carta de la Tierra propone que es importante trabajar en todas estas áreas, de manera integral, para poder lograr la sostenibilidad. En un contexto de altas desigualdades sociales no se puede ser sostenible, lo mismo sucede cuando hay conflictos violentos o donde los ecosistemas se dañan o contaminan. 

La UNESCO reconoció la Carta de la Tierra como un marco ético importante, especialmente para la educación para el desarrollo sostenible (EDS) en el 2003 y luego reafirmó este reconocimiento en el 2019, invitando a los Estados Miembros a utilizar la Carta de la Tierra, especialmente en los procesos de EDS para 2030 (Resolución 2019 (40C / 80)

La educación para el desarrollo sostenible se considera en el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4, meta 4.7, como parte de la estrategia para lograr una educación de calidad para abordar nuestros desafíos actuales. La EDS se refiere tanto al contenido que se está compartiendo, a los valores que se destacan explícita o implícitamente, como a la forma en que esto se aborda en la práctica. La Agenda de la EDS está coordinada por la UNESCO y trabaja en conexión con la CMNUCC para implementar el programa de Acción para el Empoderamiento Climático, que incluye la educación sobre el cambio climático.

La Carta de la Tierra apoya la EDS porque ofrece una base o marco ético que los maestros pueden usar para abrir espacios para promover valores relacionados con la sostenibilidad.

Hay muchas formas de usar la Carta de la Tierra en la educación, sin embargo, me gustaría enfatizar algunos elementos pedagógicos que Mirian Vilela, Directora Ejecutiva del Centro de Educación para el Desarrollo Sostenible de la Carta de la Tierra, ha identificado en su investigación como muy apropiados para la educación en valores y que se ponen en práctica en los programas educativos del Centro.

Estos reflejan el esquema de manos, corazón y cuerpo que utilizan muchos educadores. En el sentido de que es importante la práctica orientada a la acción o principio de aprender haciendo, donde los estudiantes tengan la oportunidad de poner en práctica los valores asociados a la sustentabilidad, con proyectos y otras actividades. Además, experimentar la naturaleza, teniendo la oportunidad de utilizar jardines o áreas naturales como parte del aula.

La participación es otro elemento clave, donde los estudiantes entablan un diálogo significativo y toman decisiones activamente en su viaje de aprendizaje, abriendo muchos espacios para el diálogo y la reflexión. Estos espacios de diálogo son espacios para practicar valores de cuidado, amor, conexión humana.

Esto también está conectado con un elemento que tal vez no se menciona frecuentemente como elemento pedagógico, la espiritualidad, la cual es importante no en términos de religión, sino en términos de tener oportunidades para sentirse asombrado con lo que es más grande que nosotros. Adquirir un sentido de propósito superior y de conexión con toda la comunidad de vida, no solo conectándome con los que me rodean y que son de mi agrado, sino con el otro, que es diferente.

La espiritualidad se puede cultivar con las artes, que consideramos de gran importancia para enriquecer el proceso educativo, dando espacio a diferentes tipos de inteligencia, ¡y para hacer las clases más agradables! El cual debería ser uno de los objetivos de los procesos educativos.

En términos de la «mente«, los educadores normalmente no tienen problemas para encontrar contenido o información para compartir en las diferentes materias. Yo diría que, al contrario, hay demasiada información para ofrecer. En este sentido, un elemento pedagógico que destacamos es cuidar la forma de presentar este contenido, de forma contextualizada, donde los estudiantes puedan ver la relevancia de la información para su estilo de vida, su entorno, o hacer conexiones con ellos y la información. Esto se relaciona con el pensamiento sistémico, una habilidad que creo que debe cultivarse y es necesaria para el nuevo paradigma necesario para abordar nuestros desafíos de sostenibilidad.

Hay diferentes materiales educativos disponibles de forma gratuita en el sitio web de la Carta de la Tierra (página de Recursos y la Biblioteca Virtual de la Carta de la Tierra), en los que puede ampliar lo que se presenta en este artículo.

En el Centro Carta de la Tierra para la EDS, que se encuentra en el campus de la Universidad para la Paz, ofrecemos más recursos en términos de oportunidades de capacitación para educadores y otros distintos grupos. Encuentre aquí la información de las diferentes oportunidades educativas. 

Por ejemplo, el Centro de la Carta de la Tierra ofrece un Diplomado de cinco meses sobre EDS. Hay programas para tomadores de decisión, empresarios, académicos interesados en sostenibilidad; talleres para educadores y también un curso en línea para jóvenes sobre liderazgo, sostenibilidad y ética. En todos ellos, ponemos en práctica los elementos pedagógicos mencionados anteriormente, para que los participantes puedan conocerlos en la práctica y ampliar sus conocimientos sobre sostenibilidad y ética.

Para concluir, creo que la Carta de la Tierra, integrada a los procesos pedagógicos, puede impulsar el cambio de paradigma para enfrentar el cambio climático y alejarnos de la crisis de sostenibilidad que vivimos. Y, como ha dicho Capra, “recuperar la conciencia ecológica que muchos han perdido”. A través de procesos de educación basados en valores podemos recuperar e incorporar los valores asociados a la sustentabilidad, redefiniendo nuestras relaciones dentro de nosotros mismos, entre nosotros (los humanos) y entre los humanos y otros seres vivos.


Referencias:

Capra, F. (1982). Turning point: Science, society and the rising culture. Ashgate Publishing Limited.

Frase de Audrey Azoulay : https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000373762

Capra, F. (2014). “The Systems View of Life”. Cambridge University Press.

Vilela, M. (2019). «Educación y aprendizaje en valores de la sostenibilidad y de la ciudadanía global desde la Carta de la Tierra. Elementos pedagógicos». Doctoral Thesis. La Salle University.