Por María de los Ángeles Vilches Norat
Como educadora universitaria tuve el privilegio de visitar muchos centros educativos y conocer de primera mano las culturas de estas organizaciones escolares. De todos estos recorridos, todavía me alcanza el recuerdo de grupos de estudiantes de todas las edades realizando con empeño sus labores en el huerto de la escuela, en un mariposario, en cualquier actividad artística o inmersos en la naturaleza. Y es que cuando se tiene la clara intención de actuar para que este mundo sea uno mejor, nos sorprenden los íntimos sentimientos y se despierta una fuerza muy poderosa que contagia al entorno. Por eso, cuando tuve que delimitar el tema de mi investigación de grado, no tuve dudas de que trabajaría con uno de esos grupos que poseían una visión de futuro. Me decidí por investigar en la línea de la Carta de la Tierra para ofrecer una propuesta de mejora al Programa de Eco-escuelas de Puerto Rico que potenciara la integración de los principios de la ecopedagogía, (pedagogía que instrumentaliza la Carta de la Tierra) a su visión y plan estratégico. Desde el tercer sector, el Programa de Eco-escuelas adopta un modelo sistémico de alcance comunitario que persigue la transformación cultural integrando los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030. Fortalecer estos esfuerzos con el marco de la Carta de la Tierra nos podía ofrecer la oportunidad de transitar por corrientes filosóficas educativas holistas que propenden a impactos de alcance más amplios y sostenidos en el tiempo. El movimiento de la pedagogía de la Tierra, como también se conoce, evoluciona desde los principios de la pedagogía crítica y liberadora de Paulo Freire para transitar hacia el pensamiento sistémico-complejo y el holismo. Sus fundamentos teóricos configuran principios de sostenibilidad, biosensiblidad, ética del cuidado y ciudadanía planetaria ofreciendo un proyecto alterno a la sociedad y economía neoliberal.
El diseño de mi investigación que titula La Ecopedagogía y el Programa de Eco-escuelas de Puerto Rico: Propuesta para la integración de la Carta de la Tierra está apoyado por un método interpretativo estructurado en dos fases. Es así como emergió un sistema de categorías que incorpora los supuestos onto-epistemológicos y presupuestos pedagógicos de la ecopedagogía, y los acercamientos pedagógicos y las prácticas de intervención de tres organizaciones que fomentan una cultura sostenible: La Carta de la Tierra Internacional, el Centre for Ecoliteracy y el Programa de Eco-escuelas. Este sistema integrado de categorías muy bien podría servir de referente al diseñar, implantar, y evaluar programas educativos encaminados a la sostenibilidad.
En la primera fase de la investigación realizamos un análisis de contenido deductivo-inductivo para extraer y describir una serie de categorías y subcategorías que emergieron inicialmente de la literatura especializada sobre educación para el desarrollo sostenible, educación sostenible y ecoeducación. Pasamos a realizar una lectura reiterada de la Carta de la ecopedagogía: en defensa de una pedagogía de la Tierra así como el análisisde ocho experiencias educativas de la Carta de la Tierra Internacional y de cuatro del Centre for Ecoliteracy. La segunda fase de la investigación consistió en un estudio de caso intrínseco que nos permitió analizar el Programa de las Eco-escuelas de Puerto Rico a través de un análisis documental significativo, entrevistas semiestructuradas y observaciones no-participante. Esta fase del método provechó para contextualizar el sistema de categorías que inicialmente desarrollamos, realizar una evaluación formativa y elaborar la propuesta de intervención.
Comparto en adelante algunos de los hallazgos de la investigación que seleccioné por la pertinencia que tienen para estos tiempos.
Primero, la ecopedagogía participa de los supuestos del paradigma ecológico en la educación. Propicia por un lado el entendimiento crítico y sistémico-complejo del mundo, por otro, se orienta hacia el bien común, la solidaridad y compasión con la comunidad de la vida en el planeta y, por otro, requiere de una praxis que propicie la construcción crítica de una cultura sostenible.
Segundo, la ecopedagogía fomenta una educación holista para el contexto escolar. Participa de una visión transdisciplinaria, de un acercamiento dialógico-comunicativo orientado a facilitar procesos emergentes entre los participantes de la comunidad de aprendizaje para promover la transformación personal y colectiva. La visión holista en la educación privilegia la vida y el contexto en su intención de construir significados, y propiciar el pleno desarrollo del aprendiz para evolucionar a niveles de mayor trascendencia.
Tercero, la ecopedagogía se nutre de variados acercamientos metodológicos que destacan la importancia del desarrollo integral del ser humano. Los acercamientos vivenciales, interdisciplinarios, éticos, afectivos y críticos-práxicos priorizan en el desarrollo de las dimensiones emocionales, estéticas, creativas y éticas del ser humano. Esta visión integral del aprendiz podría potenciar el desarrollo de sus múltiples inteligencias, en especial las emocionales, las sociales y las ecológicas; dimensiones de la inteligencia humana que se expanden desde la esfera personal hacia las relaciones con sus congéneres y hacia la comunidad de la vida del planeta.
Cuarto, el Programa de Eco-escuelas de Puerto Rico promueve una educación ambiental para la sostenibilidad mediante el método de investigación-acción-reflexión, la integración de lecciones ambientales al currículo, los proyectos y la celebración de actividades puntuales. Las eco-escuelas que están subsumidas en una filosofía educativa holista integran los principios promovidos por la ecopedagogía de forma más coherente y orgánica. Es importante potenciar el intercambio entre estas escuelas holistas con aquellos centros educativos más “tradicionales”.
Quinto, el Programa de Eco-escuelas en Puerto Rico demuestra compromiso con la integración de los principios y valores de la Carta de la Tierra que en conjunto con los ODS es utilizada para la conceptuación del currículo.
Para finalizar quiero reconocer a los doctores Francisco Miguel Martínez y Alfonso Fernández Herrería quienes desde la Universidad de Granada me acompañaron como mentores durante este proceso y me inspiraron a continuar trabajando por una cultura de paz.
María de los Ángeles Vilches Norat
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María de los Ángeles Vilches Norat es catedrática de la Universidad Metropolitana en Puerto Rico donde ha enseñado cursos de diversidad cultural, educación y comunicación ambiental, y teatro. Por las últimas tres décadas ha trabajado en proyectos de formación profesional para docentes y educadores no formales en áreas de educación ambiental y educación en valores. Ha dirigido y participado en la elaboración de manuales educativos para agencias gubernamentales y organizaciones ambientales desde el marco de la educación para la sostenibilidad y la Carta de la Tierra. Es egresada de la Universidad de Boston donde obtuvo un bachiller y una maestría en Lenguas y Literatura. Recientemente se doctoró de la Universidad de Granada en España donde presentó la investigación titulada Ecopedagogía y el Programa de Eco-escuelas de Puerto Rico: Propuesta para la integración de la Carta de la Tierra. María Vilches es parte de los facilitadores de La Carta de la Tierra y facilita uno de los cursos del Diplomado en EDS.

