22 de Junio, 2015
En el 2015, la ONU acordará sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Conferencia de París de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático ofrecerá a las naciones la oportunidad de hacer una elección para Nuestro Futuro Común. El Papa Francisco acaba de dejar constancia con Laudato Si ‘; la Carta Encíclica sobre el Cuidado de Nuestra Casa Común.
A lo largo de mi vida he tenido la fortuna de criar a mis hijos para que tomen conciencia de nuestro mal comportamiento en relación con la naturaleza. En aquel tiempo, Europa – en particular, la zona del Rin con Rotterdam como su principal puerto – se estaba recuperando de la Segunda Guerra Mundial y se industrializaba gracias al generoso Plan Marshall estadounidense. Aunque que la recuperación fue impresionante, se dio a costas del medio ambiente y de la naturaleza. Fue una lección importante para mí el respetar a la naturaleza, nuestra Casa Común.
Hace casi 50 años, el Club de Roma publicó Los límites del Crecimiento y yo entré en la política para contribuir a un crecimiento sostenible, dando prioridad a la calidad de vida por encima del simple crecimiento como un fin en sí mismo. Fue lo que consideré que mis hijos, en ese entonces adolescentes, merecían.
Poco después, conocí a Gro Harlem Brundtland, en ese entonces Ministra de Medio Ambiente (en Noruega), mientras yo me desempeñaba en ese tiempo como Ministro de Economía (en los Países Bajos).
Más tarde, ambos nos convertimos en Primer Ministros de nuestros respectivos países, y estuvimos juntos en Río de Janeiro en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, en la Cumbre de la Tierra en 1992, intentando dar forma y sustancia a Nuestro Futuro Común. Fue allí donde las ONGs y los pueblos indígenas nos convencieron de tratar de crear la Carta de la Tierra.
En los años siguientes, personas como Leonardo Boff, invitados a entrar en el silencio por la Iglesia Católica Romana debido a su Teología de la Liberación, se unieron al esfuerzo, y ahora en el 2015, el Papa, que optó por llevar el nombre de Francisco de Asís, ha escrito historia con su Carta Encíclica Laudato Si’.
Sólo dos generaciones después de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Papa ha hecho historia al invitar a la humanidad a la alegre celebración de la vida, contribuyendo a la conciencia necesaria para realizar un nuevo comienzo que permita lograr alcanzar Nuestro Futuro Común y dejar atrás un período de auto-destrucción debido al crecimiento insostenible y a la falta de cuidado de Nuestra Casa Común.

