Por: Janna El Hadad, participante e-GLO 3 y jóven egipcia

Entré en contacto con la Carta de la Tierra por primera vez en el 2010 cuando apliqué al programa e-GLO3 (Earth Charter Global Learning Opportunity por sus siglas en inglés). Tuve que informarme muy bien, leyendo cada detalle en la página web, al igual que estudiando la declaración y comprendiéndola.
De esta forma, conocí muchas historias de éxito desde Negocios, Gobierno y otros sectores. Quedé tan inspirada que sentí que debía involucrarme en la Carta de la Tierra aún si no fuese aceptada en el programa e-GLO 3. Afortunadamente, sí fui aceptada y me uní a la comunidad e-GLO para la primera sesión en setiembre del 2010.
El E-GLO 3 fue el primer curso en línea en el que inscribí. Fue una experiencia totalmente nueva y me hizo abrir los ojos. Había alrededor de 32 participantes de todas partes del mundo en cada sesión, por lo que la diversidad y el diálogo cultural eran parte integral del curso en todo momento. Durante las sesiones aprendimos mucho sobre sostenibilidad, liderazgo, emprendimiento social y muchos otros temas.
Luego de que el curso finalizó, nosotros los egipcios derrocamos al Gobierno y al Presidente Mubarak y se dio inicio a la revolución del 25 de enero que hizo historia. Desde entonces, hemos derrocado a otro régimen, destituido a otro presidente, hemos anulado dos constituciones, ¡y Egipto nunca ha estado mejor!
Reflexionando sobre mi experiencia en e-GLO 3 y con la Carta de la Tierra luego de todo lo que ha acontecido en mi país, me siento orgullosa; orgullosa de que apliqué a un curso como este y de unirme a tal movimiento.
Mi intención era inicialmente escribir sobre cómo la Carta de la Tierra cambió mi perspectiva con respecto a las elecciones presidenciales y referéndums constitucionales, sin embargo, fue al revés. A pesar de que considero que comprendí la declaración, lo que sucedió en Egipto me ayudó a percibir la Carta de la Tierra y e-GLO 3 de una forma totalmente distinta.
Finalicé el programa eGLO 3 con una imagen muy clara sobre cómo quiero que sea mi país. Durante algunas de las sesiones, nos pidieron desarrollar ideas y proyectos para ayudar a nuestras comunidades y encontrar soluciones para los problemas que nos acarreaban. Sugerí que Egipto debían establecer un Parlamento de Juventud Oficial paralelo al Parlamento regular bajo el mandato de Hosni Mubarak’s y el régimen antiguo, para lograr eliminar la opresión y la limitada participación de la juventud en la toma de decisiones. Recuerdo que el orador que tuvimos simpatizó con la idea, sin embargo argumentó en contra de su practicidad ya que creía que el Gobierno no la aceptaría. Eso era cierto en ese entonces; sin embargo, las cosas han cambiado. Luego de la revolución, esta idea fue llevada como propuesta en televisión nacional y en programas de opinión y discusión locales.
También, en tiempos de elección presidencial, recuerdo una de nuestras sesiones sobre Liderazgo y Sostenibilidad de Juventud las cuales me ayudaron a escoger al Presidente que consideré se ajustaba mejor a las circunstancias que atravesaba mi país.
Cuando empezamos a sufrir por cortes de electricidad en Egipto, realmente me identifiqué con uno de los participantes de Uganda. Durante una de las sesiones, él nos contó que no tenían electricidad y que estaba conectado a la Internet para el curso utilizando un generador de electricidad propio. Luego de esa sesión yo experimenté la misma situación. Esto me hizo entender que este mundo es muy pequeño y coexistente. Lo que un país esté experimentando ahora puede ocurrirle tarde o temprano a otro. Las asociaciones globales no solo son esenciales si no también inevitables. Esto es algo que aprendí de e-GLO y que experimenté en carne propia en su momento.
Tomando esto en consideración, estaba abrumada que las discusiones en e-GLO fueran tan actuales y genuinas. No sólo estábamos debatiendo ideas al azar, si no que estábamos desarrollando planes de acción reales que perfectamente podrían ser implementados para cambiar a un país entero. Esto es lo que e-GLO significa i definitivamente lo consideraría uno de los cursos más auténticos y valiosos en los que he estado.
Anteriormente mencioné como fue al revés en que nuestros referéndums constitucionales me hicieron percibir la Carta de la Tierra de forma distinta. Leer la declaración cuidadosamente y entenderla me hizo reconocer por cuáles valores y principios quisiera que se rigiera mi país para poder construir una nación justa y sostenible.
Reconocí los cuatro pilares que quisiera ver en una constitución: El Respeto a la Tierra y la Vida en toda su Diversidad, Integridad Ecológica, Justicia Económica y Social, y la Democracia, no Violencia y Paz. Es por esto que la Declaración me dio la perspectiva que me permitió votar para reforzar o invalidar la constitución; acción que realicé orgullosamente ¡dos veces! Entendí lo práctica que es la Carta de la Tierra, no es solo un documento inspirador; es algo que todos deberíamos adoptar y practicar en nuestras naciones.
Por último, considero que la Carta de la Tierra me ha ayudado a formar una visión personal más clara para mi país. Estoy segura que la Carta de la Tierra no es solo una declaración. Es un camino, una ruta para la colaboración mundial, el desarrollo y la sostenibilidad comprobado por experiencias reales de la vida. Debo profundamente el agradecimiento a todas las personas que trabajan con la Carta de la Tierra; ustedes hacen del mundo un lugar más lleno de luz cada día. ¡GRACIAS!
Por: Janna El Hadad

