25.8.2026

La Joya, la primera escuela en obtener dos veces el Sello Escuela Carta de la Tierra

Con 12 estudiantes, tres docentes y un parque ecológico que crece en cada rincón, esta escuela pública de Desamparados, Costa Rica, vuelve a certificarse y marca un hito para la red mundial de la Carta de la Tierra.

La Escuela La Joya se convirtió en el primer centro educativo del mundo en completar dos veces el proceso del Sello Escuela Carta de la Tierra y Educación para el Desarrollo Sostenible (SECT). Obtuvo su primera certificación en 2022 y retomó el camino en 2026, esta vez con una mirada más afinada sobre su propia práctica.

Fundada en 1948 a una hora al sur de San José, La Joya es una escuela rural pequeña con una convicción grande: el entorno también enseña. Su misión es abrir espacios de aprendizaje donde niñas y niños desarrollen habilidades para la vida, en colaboración y en cuidado con la Tierra.

Un parque ecológico que es aula

Cuando el director Banacheck García llegó a la escuela, encontró altos índices de deserción y pocas posibilidades de que sus estudiantes continuaran la secundaria. Con el respaldo de la comunidad y recursos limitados, la escuela decidió expandirse hacia afuera. En 2018 abrió su Parque Ecológico, hoy un mosaico de espacios vivos: finca escolar, huerta, aula ecológica, jardín comunitario, biblioteca al aire libre, invernadero educativo, farmacia natural, sendero de valores, compostera, jardín botánico y jardín matemático.

Cada programa se vincula con al menos uno de los cuatro pilares de la Carta de la Tierra. El compostaje, monitoreado por el estudiantado, produce abono orgánico que alimenta las demás iniciativas. Más de 150 llantas recicladas sostienen una ladera, evitan la erosión y sirven de camas de cultivo en el proyecto «Llantas que Alimentan». Las verduras y hierbas de la huerta llegan al comedor escolar, y lo que sobra viaja a las casas junto con semillas para que las familias siembren sus propias huertas.

Evaluarse otra vez, con más profundidad

La primera evaluación enseñó a la escuela a leer su propio currículo a la luz de la Carta de la Tierra. La segunda la llevó más lejos: exigió analizar el propósito de cada programa y diseñar con intención la interdisciplinariedad de la educación para el desarrollo sostenible.

Ese ejercicio dejó una huella cotidiana. La sostenibilidad dejó de ser un tema y pasó a ser una manera de decidir. Al aprender cuidando animales y plantas, el estudiantado ejercita una empatía que empieza en la naturaleza y en el aula, y se extiende hacia la comunidad y el mundo.

La comunidad, raíz del proyecto

Las familias, las personas voluntarias y las organizaciones aliadas sostienen el Parque Ecológico a través de ventas de plantas, jornadas de trabajo y parcelas comunitarias. El proyecto «Huellas que Inspiran» dedica espacios a quienes han ayudado a construirlo. El Ministerio de Agricultura y Ganadería, los Clubes 4S y la Universidad de Costa Rica aportan conocimiento técnico y oportunidades formativas.

La trayectoria de la escuela suma la Bandera Azul Ecológica con cinco estrellas, la certificación como Centro Educativo Carbono Neutral de la Fundación Fideicomiso Verde, el Premio REDUCA 2021-2022, el Premio Cardenillo y el reconocimiento de la Municipalidad de Desamparados por su proyección ambiental.

Lo que sigue

La Joya trabaja ahora en alianzas para instalar paneles solares que iluminen el Parque Ecológico de noche y lo mantengan abierto y seguro para la comunidad. Prepara además dos tanques adicionales de 1.000 litros para ampliar la captación de agua de lluvia durante la estación seca, y proyecta fortalecer el compostaje y el reciclaje.

Una escuela de 12 estudiantes demuestra que la escala no define el alcance. Lo que se siembra en La Joya se cosecha mucho más allá de su cerca.

Perfil escolar documentado por Carly Jo Riggins.