El 19 de setiembre del 2014, el Municipio de Monterrey, México, firmó el aval a la Carta de la Tierra, como parte del esfuerzo para construir una mejor ciudad y favorecer el medio ambiente. La firma del aval se realizó en durante un evento realizado en las instalaciones del Tecnológico de Monterrey.
Firmaron este aval las siguientes personas: Mateo Alfredo Castillo, miembro del Consejo de la Carta de la Tierra Internacional, y Coordinador de la Red de Puntos Focales en México; el Secretario del Ayuntamiento, Jesús Hurtado y la secretaria de Desarrollo Urbano y Ecología, Brenda Sánchez.
«Hoy estamos siendo parte de esta corriente internacional que está en pro de los valores, los derechos humanos y el cuidado al medio ambiente. Vamos a multiplicar esta carta y generaremos también que estos principios y valores en los que han coincidido ciudadanos de todo el mundo, sean también valores que nosotros en nuestras diferentes comunidades, colonias, barrios u organizaciones de la sociedad civil, las valoren y las transmitan», señaló Brenda Sánchez en una entrevista.
Con un emotivo mensaje, Mateo Alfredo Castillo entregó La Carta de la Tierra: «Les entrego la Carta de la Tierra porque igual que yo, ustedes están buscando un poco de felicidad para su vida. Pongo en sus manos este documento de ética práctica porque ustedes han vivido los embates ciclónicos como Viola, el Alex, Gilberto y en este momento, ahora, se está viviendo en el estado de Baja California (Los Cabos y la Paz) .
«Comparto con ustedes estos principios, porque así como ustedes vivieron la desesperación de las inundaciones, se está viviendo ahora en el norte de la India. A nombre de la Iniciativa Internacional les entrego esta carta porque igual que nosotros, ustedes están tratando de evitar el sufrimiento…», destacó.
Acudieron también Irasema Arriaga, síndico segundo, así como Jaime Bonilla, director de la Escuela de Ingeniería y Tecnologías del Tec de Monterrey y Pablo Chávez, representante de la SEMARNAT.
La Carta de la Tierra busca inspirar en todos los pueblos un nuevo sentido de interdependencia global y de responsabilidad compartida para el bienestar de toda la familia humana, de la gran comunidad de vida y de las futuras generaciones. La Carta es una visión de esperanza y un llamado de acción.

