04.5.2022

Taller Eco-Sustentable en el Instituto Inclusivo Huellas de la Asociación Civil Pequeño Mundo

Un poco de nuestra historia

La Asociación Civil Pequeño Mundo nace en la ciudad de Apóstoles hace once años, como respuesta a la necesidad de un grupo de familias de personas con discapacidad, que se cansaron de recorrer la provincia en busca de las diferentes terapias para sus hijos.

El centro terapéutico trabaja con distintos profesionales terapéuticos y educativos realizando acompañamiento integral a las personas con discapacidad e inclusiones escolares.

En 2016 se concreta un nuevo sueño que a la vez es un nuevo reto, la comisión de padres gestiona el Instituto Especial Huellas. El instituto de modalidad especial también es la respuesta a la necesidad de las familias de tener otra opción a la escolarización de sus hijos.

Hoy el Instituto de gestión privada, pero aclarando que no contamos con recursos económicos y que la cuota de la institución es social, con muchos alumnos becados, por ello todo el trabajo está realizado con mucho amor, y poco respaldo económico. Contamos con nivel inicial, primaria completa, formación profesional, “Ayudantes de Panadería”, Primaria sección sordos y nuestro taller.

En discapacidad nos enfrentamos a una realidad inclusiva que no siempre es la que deseamos, hay adolescentes y jóvenes que no logran ser incluidos en la escuela secundaria por diversos motivos, por ello nos vimos ante a un nuevo escalón que debíamos subir.

Así nace el taller

En diciembre de 2018 nos sentamos a pensar que podíamos proponer a este grupo, no podíamos permitir que queden fuera del sistema y mucho menos sin actividades, y un grupo de iguales con el cual compartir.

Durante esas vacaciones investigué y busqué información para trabajar arte con reciclado, pero fue tanta la misma que decidimos hacerlo más formal, trabajar ecología, sustentabilidad, ética relacionada a la ecología, proteccionismo etc.

Para que fuera incluido en el instituto como parte de la formación de los chicos, necesitaba tener una planificación que le diera marco teórico al proyecto, es así como me encuentro con el documento de “LA CARTA DE LA TIERRA” y se convirtió en mi curriculum, ya que lo utilice para armar toda mi planificación.

Hoy el taller cuenta con tres cursos (adolescentes), y el grupo de salida laboral (adultos).

Trabajamos con huerta, reciclado y estudiamos toda la teoría ecológica que se nos presenta.

El grupo de alumnos responde de manera muy grata, ya que al entender lo que hacemos por el medio ambiente y que ponemos nuestro granito de arena, se sienten superhéroes, y lo son, sin dudas.

El taller funciona todos los días y con la carga horaria del instituto, es decir los chicos están trabajando cuatro horas todos los días laborables.

Siempre creí que las oportunidades las hacemos nosotros mismos, al dejar que aquello que nos hace ruido en la cabeza sea un objetivo, y por suerte me rodeo de personas que piensan como yo, con las que comparto el mismo entusiasmo, y así fijamos el GPS en un objetivo y allá vamos, con la idea de que la inclusión de nuestros alumnos debe ser real en cuanto a lo social y laboral, por ello el taller buscó tener ese marco legal, para dar a los chicos la acreditación y herramienta para su futuro, para que puedan desenvolverse en un ambiente laboral agropecuario. Por otro lado, apuntamos a que desarrollen un pensamiento critico y ecologista que les ubique en la realidad del mundo actual.

Queremos ser parte del cambio, somos parte del cambio, no vamos a mirar de afuera jamás aquello que podemos mejorar, acompañar y apoyar.

Por ello, cuando nos respondieron quedamos super felices, y agradecidos ya que vieron nuestro trabajo, hecho desde cero y sin nada, que hoy da frutos en cada uno de nuestros estudiantes.

Luciana María Leiva Vilar, docente a cargo del taller Eco-Sustentable del Instituto Huellas.

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Limpiando los jardines del instituto
Escoba hecha con botellas de plástico