Cambio Climatico Archives - Earth Charter

Reflexionar y actuar en el Día Mundial del Medio Ambiente

A medida que nos acercamos al Día Mundial del Medio Ambiente 2018, el martes 5 de junio, les invitamos a adoptar un estilo de vida sostenible al consumir de forma ética, sostenible y responsable. Al considerar maneras de responder al tema de este año “Un planeta #SinContaminación por plásticos”, les motivamos a utilizar dos aplicaciones de teléfono celular para ayudarles a reflexionar sobre nuestra Tierra y actuar positivamente hacia la sostenibilidad. dtw

La aplicación, Deep Time Walk, te permite experimentar una caminata a través de una historia dramatizada de la Tierra viva. Diseñada  por un equipo de expertos que utiliza la tecnología adecuada, la aplicación alienta un cambio para conectarse con el mundo natural que le rodea. Los usuarios de esta aplicación tendrán la oportunidad de recorrer 4.6 mil milliones de años de historia de la Tierra, de aprender sobre el patrimonio ancestral de la humanidad y cómo éste está contectado con toda la vida, de experimentar el entorno del cual somos parte, y de comprender más sobre nuestro impacto geológico. Descargue Deep Time Walk en cualquier dispositivo Android o iOS, disponible a 1/3 del precio habitual hasta el final del Día Mundial del Medio Ambiente.mapting

También les invitamos a descargar la aplicación Mapting para compartir las actividades en las cuales está involucrado y que ayudan en la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y los Principios de la Carta de la Tierra. Cualquiera puede responder de manera creativa al llamado de este año para que la comunidad internacional colectivamente
se una a la campaña para combatir la contaminación por plásticos de un solo uso bajo el tema “Un planeta #SinContaminación por plásticos”. Nos gustaría ver muchas actividades compartidas en Mapting.

“Adoptar patrones de producción, consumo y reproducción que salvaguarden las capacidades regenerativas de la Tierra, los derechos humanos y el bienestar comunitario” – Principio 7 Carta de la Tierra

“ODS 12: Producción y consumo responables”

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COP22 y el retiro de “Dimensiones Internas del Cambio Climático” en Marrakesh

Del 5 al 13 de noviembre del 2016, la Coordinadora de Proyectos de Juventud de la Carta de la Tierra, Sarah Dobson, visitó la hermosa ciudad de Marrakech, Marruecos conel propósito de  conectar con jóvenes líderes y organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo en la COP22 y de participar en el programa para jóvenes ecologistas llamado “Dimensiones Internas del Cambio Climático”.

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COP22, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, convocó a funcionarios gubernamentales de todo el mundo para crear políticas y estrategias internacionales para combatir el cambio climático, junto con miles de personas de la sociedad civil que se unieron para influir e informar sobre las negociaciones y crear redes y asociaciones. Sarah se reunió con jóvenes líderes de Marruecos y de todas las regiones del mundo que trabajan, estudian, innovan y viven con la urgente y firme intención de transformar nuestros estilos de vida y sistemas actuales para alinearnos con la protección y preservación de nuestro planeta. Compartió con personas que trabajan en diferentes redes de jóvenes con especializaciones en educación, emprendimiento social, ciencia e investigación y activismo y exploró formas en las que la Carta de la Tierra puede servirles como guía ética, visión compartida o a través de nuestras capacitaciones en línea en el curso ¨ Liderazgo, Sostenibilidad y Ética. ¨

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Luego de varios días en la Conferencia, Sarah se unió al primer retiro “Las Dimensiones Internas del Cambio Climático”, una serie de programas únicos organizados para fomentar el diálogo y el descubrimiento. La Carta de la Tierra Internacional sirvió como cosocio del evento que fue organizado por la Iniciativa de Mujeres por la Paz Global (GPIW) y patrocinado por la Asociación Budista de la Montaña Dharma Drum (DDMBA).

El programa de cuatro días reunió a 20 jóvenes ecologistas de 14 naciones africanas: Egipto, Etiopía, Gambia, Ghana, Kenia, Marruecos, Nigeria, Namibia, Sudáfrica, Sudán, Tanzania, Uganda, Zambia y Zimbabue. A ellos se unieron unos expertos en ecología y líderes espirituales de diversas tradiciones y procedencias.

Los primeros días transcurrieron con la discusión de problemas y soluciones desde la perspectiva africana en las áreas de biodiversidad, agua y agricultura, luego la conversación giró hacia una forma introspectiva considerando la actitud y paradigma que permite que estos problemas persistan y hayan impedido un cambio a gran escala hacia la sostenibilidad.

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Unidos por medio de las discusiones, los mentores compartieron sus historias y sabiduría. Bhante Duddharakita de Uganda habló sobre la necesidad de reducir, no sólo las emisiones de carbono, sino las emisiones de avaricia. Sraddhalu Ranade de la India habló de las mentalidades androcéntricas y reduccionistas que nos han llevado al punto de crisis. Tiokasin Ghosthorse de la Nación Lakota en América del Norte habló de cómo nuestro lenguaje nos separa de la Madre Tierra, pretendiendo ser superiores y separados de la Madre Tierra e inventar nociones como la dominación y la propiedad. Reflexionamos sobre un cambio de paradigma a la relación con toda la vida y contemplamos cómo retener y reaprender el conocimiento cultivado y sostenido por los pueblos indígenas.

Los jóvenes delegados y mentores espirituales trajeron su sabiduría a la COP22, presentando “Las Dimensiones Internas del Cambio Climático” como un evento paralelo que atrajo gran atención y curiosidad, ya que ofreció una conversación profunda y honesta sobre el clima y nuestra propia relación íntima el uno con el otro y con la Tierra. El último día juntos visitamos un pequeño pueblo bereber situado en las montañas del Atlas donde el grupo compartió deliciosos tés y comida marroquí y un círculo de diálogo final de reflexión y gratitud.

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Este programa fue el primero de una serie de retiros regionales de “Dimensiones Internas del Cambio Climático” que reunirá a jóvenes ecologistas y mentores espirituales para examinar las causas y soluciones más profundas al cambio climático que comienzan con nuestra mentalidad y relación con la Tierra. Se espera que todos los delegados de la juventud y mentores de cada reunión regional se reúnan en el 2018 para continuar construyendo puentes y relaciones y fortalecer el movimiento hacia un paradigma y un modo de vida más sostenibles.

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Jóvenes ecologistas reflexionan sobre las Dimensiones Internas del Cambio Climático

Del 18 al 23 de enero del 2017, treinta jóvenes ecologistas de América y el Caribe que trabajan en campos relacionados con la educación ambiental, la conservación y el activismo climático llegaron a Costa Rica para participar en un retiro sobre “Dimensiones Internas del Cambio Climático”.  La Carta de la Tierra Internacional (CTI) colaboró con la Iniciativa de Paz Mundial de Mujeres (GPIW) y la Asociación Budista de Dharma Drum Mountain (DDMBA) en reunir a jóvenes con mentores de diferentes tradiciones espirituales para descubrir las causas profundas de la crisis climática para de esta forma enfocar nuestro trabajo en crear soluciones individuales, organizacionales y sistémicas.

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Los delegados y mentores pasaron su primer día en el Centro Carta de la Tierra de Educación para el Desarrollo Sostenible, en donde la Coordinadora de Proyectos de Jóvenes de la CTI condujo un taller interactivo para experimentar la Carta de la Tierra. Los participantes exploraron los cuatro pilares interrelacionados de la Carta de la Tierra: (1) Respeto y Cuidado de la Comunidad de la Vida, (2) Integridad Ecológica, (3) Justicia Social y Económica, (4) Democracia, No violencia y Paz; y luego aprendieron sobre la asombrosa historia de su creación, que se presenta como el proceso más participativo de cualquier documento de la historia

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Luego el grupo viajó a Puerta a la Vida, un eco-lodge único ubicado en Puntarenas Costa Rica, donde el grupo pasó varios días en ceremonias, diálogos y exploraciones. Las sesiones de diálogo fueron facilitadas por los mentores, quienes dieron espacio a los líderes jóvenes para abrir discusiones sobre temas relacionados con sus trabajos. Los temas incluyeron el impacto del Cambio Climático en las Américas y el Caribe, la pérdida de conocimiento indígena y los esfuerzos base para crear un cambio.

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Las mentores Honorable Chang Ji, Jana Long, Dena Merriam, Mirabai Starr y Hanne Marstrand Strong compartieron sabiduría de sus diversas tradiciones y experiencias. Los mentores Sraddhalu Ranade de la India y Tiokasin Ghosthorse de la Nación Lakota en América del Norte trajeron perspectivas sistémicas y biocéntricas para descomponer paradigmas y lenguajes coloniales, opresivos y antropocéntricos para profundizar ampliar las conversaciones. En un ejemplo, Tiokasin compartió que considera a la famosa frase “pienso, por lo tanto, soy” una perdición. En su lugar, él y su tribu viven el lema:  “Agradezco, por lo tanto, soy – agradecemos, por lo tanto, somos”. Él comienza cada día dando gracias al agua, una palabra que en su lengua materna Lakota se traduce a “la energía vital que fluye entre nosotros¨.

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El retiro culminó con una ceremonia de gratitud en donde cada uno eligió llevar consigo un pequeño objeto simbólico que otra persona había traído, uniendo a los participantes entre sí a través de la experiencia. Esta reunión fue la segunda de una serie de retiros regionales; el primer retiro se celebró en Marrakech, Marruecos en noviembre del 2016 con la juventud africana durante la COP22. GPIW, DDMBA y CTI seguirán organizando espacios para construir redes intergeneracionales e interculturales de líderes conscientemente sostenibles, con planes para acoger las próximas reuniones en Europa y en el Medio Oriente.

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La Carta de la Tierra Joven Destacada: Lorena Terrazas

lorena-con-periodistasCon 32 años, Lorena Terrazas tiene una voz potente y la está usando para transformar su país, Bolivia, y más allá.

Lorena nació en Santa Cruz, Bolivia en 1983 y aprendió muy rápido sobre los problemas de discriminación entre grupos en Bolivia. Ella tiene raíces indígenas quechuas por parte de su abuelo paterno, y tiene familia en todos lados de Bolivia. Desde edades tempranas vio la importancia de dialogar y de ver la diversidad como algo que enriquece.

En el 2005, Lorena comenzó su camino trabajando en proyectos juveniles de incidencia política. Mientras conocía sobre la importancia de la participación ciudadana, la transparencia, y los derechos humanos, Lorena no conectaba estos asuntos políticos con otros problemas sociales y medioambientales. Los proyectos eran muy puntualizados, específicos y desconectados de otros ámbitos.

lorena-campoFue un jefe (Ramiro Orias) que le dio a conocer la Carta de la Tierra. Lorena explica que, al descubrirla, la reconoció como una herramienta con la cual ella pudo entender la interconexión entre todo. Vio que la Carta tiene una visión holística y bastante completa, por lo que empezó a utilizarla en su trabajo como educadora al abordar una cantidad de temas específicos con una visión integral.

Después de 10 años trabajando en proyectos en Bolivia con jóvenes, mujeres, personas indígenas, y comunidades rurales, Lorena tuvo contacto con Alicia Jiménez, Coordinadora de Proyectos de la Carta de la Tierra Internacional. En el 2015, La Carta de la Tierra Internacional la invitó a una reunión de expertos sobre educación sobre el cambio climático y el desarrollo sostenible en América Latina y el Caribe para presentar su trabajo con mujeres y personas indígenas. Después de esa reunión, Lorena comenzó a coordinar con la Carta de la Tierra Internacional para fortalecer su trabajo con jóvenes sobre cambio climático bajo la visión la Carta de la Tierra.

cop-simulationEn preparación para la COP21 en París y dándose cuenta que este tema afectaba a todo el mundo, Lorena se movió para traer la conciencia y participación a los jóvenes de Bolivia. Comenzó a organizar un proyecto integrando la Carta de la Tierra y cambio climático y al final desarrolló y coordinó talleres para 1,400 jóvenes de 8 universidades en La Paz, El Alto, y Santa Cruz. Además, como muy pocas personas pudieron ir y participar directamente en la COP21 en París, Lorena trajo la COP21 a Bolivia organizando una conferencia simulada con 200 delegados juveniles donde trabajaron el proceso de llegar a un acuerdo climático ¨global¨.

lorena-trabajando-con-mujeresEn noviembre de 2015, ella participó en reuniones de las Naciones Unidas sobre pueblos indígenas y Derechos en el Foro de Empresa y Derechos Humanos realizado en Ginebra. En dicha reunión se presentaron experiencias de Monitoreo Socio-ambiental como una iniciativa que se está llevando a cabo en Bolivia, apoyando el fortalecimiento del control y gestión territorial con pueblos indígenas en el relacionamiento con las empresas del sector petrolero. Luego, fue a París donde ella participó en la COP21. Mientras estuvo allá, participó en un foro en línea, organizado por la Carta de la Tierra Internacional y la Ruta del Clima, para informar a los demás de los acontecimientos del evento histórico.

Ahora, Lorena está trabajando para involucrar a personas jóvenes en desarrollar sus propios proyectos de sostenibilidad. Por ejemplo, actualmente está colaborando con jóvenes bolivianos y la Carta de la Tierra Internacional para desarrollo una campaña de imágenes/videos, realizados por jóvenes y para jóvenes, para difundir la Carta de la Tierra de manera accesible en las redes sociales.

lorena-entrevistandoTodo eso y Lorena solo está comenzando. Lorena sueña con terminar una maestría y un doctorado. Se imagina estudiando afuera de su país para abrir su visión y puertas nuevas. Pero siempre se ve regresando a su país, trayendo nuevos conocimientos y herramientas para empujar, impulsar y guiar el desarrollo de Bolivia en una dirección sostenible.

Lorena está dedicada a trabajar para servir a las personas de su país, y de ser posible realizar sus necesidades, traer una visión distinta a la gente, especialmente a los jóvenes, de un mundo sostenible y pacífico que es posible lograr desde una visión integral (holística).

Para seguir la historia de Lorena pueden visitar la página web de la organización RED PAZ INTEGRACION Y DESARROLLO – PAZINDE www.redpazinde.org o escribir al correo pazinde@gmail.com .

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Steven Rockefeller: Laudato Si’ y la Carta de la Tierra

Laudato Si’ y la Carta de la Tierra de Steven Rockefeller

Laudato Si’, la nueva encíclica emitida por el Papa Francisco, es en gran medida un discurso teológico cristiano cuidadosamente elaborado en apoyo de los valores éticos y espirituales que también son fundamentales para la Carta de la Tierra. El Papa Francisco, por lo tanto, optó por incluir una cita de la Carta de la Tierra en la encíclica, la primera y la última frase de “El camino hacia adelante”:

¨Como nunca antes en la historia, el destino común nos hace un llamado a buscar un nuevo comienzo… Que el nuestro sea un tiempo que se recuerde por el despertar de una nueva reverencia ante la vida; por la firme resolución de alcanzar la sostenibilidad; por el aceleramiento en la lucha por la justicia y la paz y por la alegre celebración de la vida.¨

A pesar de que algunos partidarios de la Carta de la Tierra cuestionarán la posición del Laudato Si’ en ciertos temas, el fuerte respaldo del Papa Francisco de los ideales y los valores que son centrales para la visión de la Carta de la Tierra es algo que celebrar.

Tanto el Laudato Si’ como la Carta de la Tierra reconocen que existe una dimensión ética y espiritual en las crisis sociales y ambientales del mundo, que deben ser abordadas si la familia humana quiere encontrar el camino hacia un futuro más justo y sostenible. En este sentido, la Carta de la Tierra enfatiza la urgente necesidad por una espiritualidad relacional que implica una ética de respeto y el cuidado de la comunidad de vida de forma integral. El tema principal de la encíclica del Papa Francisco es “sobre el cuidado de nuestra casa común.” Lamenta la creciente degradación de los ecosistemas de la Tierra y la pérdida de la belleza natural. Al igual que la Carta de la Tierra, la encíclica rechaza la visión problemática y generalizada de la civilización industrial-tecnológica de que el mundo natural tiene únicamente un valor utilitario y es sólo una colección de recursos existentes para la explotación humana. El imperativo del cuidado de la creación en la visión teológica del Papa se inspira en un profundo sentido del valor intrínseco y de la interdependencia de todos los seres-de plantas, animales, bosques, montañas, ríos y océanos.

El Papa Francisco enfatiza lo largo del Laudato Si’ la dignidad única e igualitaria de cada ser humano, pero la encíclica también deja claro que las personas son una parte interdependiente de la naturaleza. Esta interdependencia y las habilidades y poderes especiales de la humanidad conllevan la responsabilidad de proteger la biosfera de la Tierra. El Papa Francisco comprende los grandes riesgos para las generaciones presentes y futuras creados por el cambio climático y avala la opinión de la gran mayoría de los científicos de que el cambio climático está siendo causado por la quema de combustibles fósiles y por otras actividades humanas. Presta especial atención a las interconexiones entre la degradación ecológica y el sufrimiento de los pobres.

El cuidado de nuestra casa común, de acuerdo con el Papa Francisco, requiere una transformación cultural radical. Significa acabar con la pobreza y avanzar en la justicia social y económica en conjunto con la restauración y la protección ecológica. Nos insta a desarrollar una nueva apreciación de la interrelación entre los desafíos globales espirituales, éticos, sociales, económicos y ambientales; y a adoptar el pensamiento holístico y la planificación integrada. Hace un llamado a una nueva asociación global de todas las naciones y de los pueblos infundidos con un espíritu de cooperación y la disposición de compartir equitativamente los beneficios del desarrollo. A todo esto el movimiento de la Carta de la Tierra sólo puede decir Amén. Laudato Si’ es una declaración valiente y profética que se espera tenga un impacto de largo alcance a medida que los gobiernos se reúnan para tomar decisiones críticas con respecto al futuro de la humanidad en los meses siguientes.

                            Steven Rockefeller
                            Miembro, Comisión de la Carta de la Tierra
                            25 de junio, 2015

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Mary Evelyn Tucker: El Cambio Climático conlleva un Cambio Moral

El Papa Francisco es sin duda alguna una de las personas más populares del planeta en la actualidad. Con su amor a los pobres, su disposición a abrazar a los marginados y su genuina humildad ha capturado los corazones de millones de personas – cristianas y no cristianas por igual. También ha inspirado a mentes con su voluntad de abordar temas difíciles tales como la ecología, la economía y la equidad, los cuales ve como inextricablemente enlazados. En efecto, estas tres cuestiones entrelazadas están presentes en el corazón de la encíclica papal dada a conocer esta semana. Una encíclica es una carta dirigida a los obispos y a todos los miembros de la Iglesia. Es el más alto nivel de enseñanza en la Iglesia Católica y esta es la primera encíclica sobre el medio ambiente en la historia de la Iglesia.

Primero aborda el tema de la ecología. El Papa Francisco, siguiendo la tradición de Francisco de Asís, celebra el mundo natural como un regalo sagrado. Lo hace con referencia al “Cántico del Hermano Sol, Hermana Luna” de San Francisco, en el título de la encíclica “Alabado Seas”. El parentesco con toda la creación que San Francisco intuyó ahora lo entendemos como las complejas relaciones ecológicas que han evolucionado durante miles de millones de años. Para el Papa Francisco, estas relaciones tienen un orden natural o “gramática” que necesita ser comprendida, respetada y valorada.

En segundo lugar, habla sobre la economía. Dentro de esta valoración de la naturaleza, el Papa nos anima a ver la economía humana como un subsistema de la economía de la naturaleza, es decir, la interacción dinámica de la vida en los ecosistemas. Sin una ecología natural saludable no hay una economía sostenible y viceversa. Son inevitablemente interdependientes. Por otra parte, no podemos ignorar la contaminación y  la emisión de gases de efecto invernadero como externalidades que no representan un factor en la suma del costo total. Esto se debe a que, según el Papa Francisco, el beneficio sobre las personas o a expensas del planeta no es una ganancia genuina. Esto es lo que ha sucedido con los combustibles fósiles que causan la alteración del clima.

En tercer lugar, resalta la equidad. Desde esta perspectiva, trabajar dentro de los límites de la economía de la naturaleza puede conducir a sociedades humanas prósperas. Por el contrario, la explotación de la Tierra y el uso sin límites de petróleo y gas ha dado lugar a un aumento de las desigualdades humanas. Los ecosistemas están siendo socavados por el cambio climático y los ricos se benefician a menudo. El Papa reconoce que un sistema económico tan empobrecido tiene como resultado sistemas sociales empobrecidos e injustos. Por lo tanto, para él, se debe cuidar a los pobres ya que son los más afectados desfavorablemente por el cambio climático. 

En todo esto la encíclica no es anti-modernidad, pero espera volver a configurar la idea de progreso. “No es oposición ciega al progreso, sino oposición al progreso ciego”, como dijo John Muir. El Papa se refiere a este punto de vista cuando habla de una economía desechable donde los humanos están saturados en el materialismo. Él ve la necesidad de un progreso genuino en donde la salud tanto de las personas como del planeta puede fomentarse. De acuerdo con el jefe de la Academia Pontificia de Justicia y Paz, el cardenal Peter Turkson, “Tenemos que aprender a trabajar juntos en un marco que vincula la prosperidad económica tanto con la inclusión social y con la protección del mundo natural.” Esta vinculación de la ecología, la economía y la equidad es lo que se está llamando una “ecología integral” y es un tema fundamental dentro de la encíclica.

Tal ecología integral exige claramente la cooperación interdisciplinaria mientras encontramos nuestro camino hacia adelante en un planeta de más de 7 mil millones de personas. Debemos comprender mejor los desafíos que enfrenta el mundo en términos de desarrollo económico y de la protección del medio ambiente. Estos desafíos no son fáciles de conciliar. En efecto, la comunidad internacional ha estado buscando respuestas desde que la Cumbre de la Tierra en Río en el año 1992 estableció un marco de trabajo para el desarrollo sostenible. El mundo necesita cada vez más de una ecología integral que reúna un nuevo entendimiento de que las personas y el planeta son parte de una comunidad de vida interdependiente. Esa ecología integral reafirma la cooperación de la ciencia y de la ética, sabiendo que nuestros problemas no se podrán resolverán sin la ayuda de ambos. Está claro que el cambio climático está requiriendo un cambio moral.

La encíclica papal representa entonces una nueva etapa de potencial cooperación. En el Foro sobre Religión y Ecología de Yale hemos estado trabajando durante dos décadas con cientos de estudiosos para identificar las bases culturales y religiosas de las religiones del para buscar una ética ambiental más diversa que complemente las ciencias ambientales. Entre 1995 y el 2004 organizamos diez conferencias en Harvard y publicamos diez volúmenes para examinar cómo pueden las religiones del mundo contribuir con sus variadas perspectivas éticas a la construcción de un futuro sostenible. En la Escuela de Silvicultura y Estudios Ambientales de Yale de hemos estado ampliando este diálogo y basándose en el trabajo de los ambientalistas, legisladores y economistas. La encíclica papal será una nueva inspiración para estos y muchos otros esfuerzos que están sobrellevando juntos la ecología y la ética para el florecimiento de la comunidad de la Tierra. Con este fin, esperamos ansiosas por trabajar junto con el Centro de Estudios de Proceso que, además de numerosas publicaciones, ha celebrado conferencias tanto en los EE.UU. como en China para avanzar en los objetivos de la civilización ecológica.

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El Rabino Awraham Soetendorp comenta la Encíclica del Papa

Tomando el extraordinario mensaje del Papa palabra por palabra me recuerda de dos comentarios aparentemente contradictorios sobre cómo el pueblo judío recibió los Diez Mandamientos. En el primero, la tribu nómada de los judíos expresó su voluntad de recibir e implementarlos por libre elección. En el otro comentario, el pueblo judío se negó a aceptarlos, tal y como lo hicieron todos los demás pueblos, por considerarlos demasiado exigentes. Dios llevó al pueblo judío al Monte Sinaí. Luego levantó la montaña por encima de sus cabezas y declaró: “Cuando te decidas a aceptar los mandamientos, vivirás. Si no los aceptas dejaré caer la montaña este será tu tumba.” El Papa Francisco señala la abrumadora evidencia científica, junto con nuestras propias experiencias locales y globales, de que nosotros, por nuestras propias decisiones equivocadas y egocéntricas, hemos levantado la montaña de desperdicios y de abandono por encima de nuestras cabezas.

Sí, esto puede convertirse en nuestra tumba. Pero gracias a Dios todavía tenemos la opción de preservar nuestra Madre Tierra, nuestro hogar con toda su belleza sublime. Todo lo que tenemos que hacer es reconocer nuestro conocimiento interior que, tal y como lo establece la Carta de la Tierra en el primer párrafo del Preámbulo, “… somos una sola familia humana y una sola comunidad terrestre con un destino común.”

Sin embargo, de acuerdo con el Papa Francisco, el destino no es sólo un ideal noble sino un plan de acción concreto. En él se debe poner a los pobres y a los marginados en el centro de nuestra preocupación, los que sufrirían más cuando sus hermanos y hermanas más afluentes persistan en la búsqueda de sus propios intereses aislados. Parte de la solución propuesta es que hay que valorar el ser más sobre tener más.

Todo el mundo y todas las cosas están interconectadas. Este principio de interconexión constituye el núcleo de la Carta de la Tierra. La encíclica nos urge a prestar atención a la sabiduría y a las advertencias de los pueblos indígenas. Recuerdo bien el cri de coeur de nuestra querida madre de los maoríes, Pauline Tangiora, quien se levantó durante la última sesión de las consultas de la Carta de la Tierra en París en el año 2000. Ella señaló que todos nuestros esfuerzos serían inútiles si no entendíamos el significado de la tribu, el sentimiento natural de pertenencia y de responsabilidad. Cuando no nos relacionamos en paz y armonía compasiva con la naturaleza, no vamos a relacionarnos con amor y responsabilidad hacia los demás como seres humanos. Y cuando no nos relacionamos con amor y responsabilidad hacia los demás como seres humanos, no seremos capaces de relacionarnos con paz y armonía compasiva con la naturaleza.

De manera paradójica, el cambio climático me parece a mí una bendición disfrazada. La amenaza inminente para nuestra existencia común nos acercará por necesidad y la cooperación es la clave. Mi padre Jacob, de bendita memoria, escribió desde su escondite durante la Segunda Guerra Mundial a un niño escondido en una granja de pollos, “Sé siempre consciente que Dios creó al ser humano en perfecta creación de la forma en que él quería que fuera, un mundo lleno de cooperación, amor y justicia.” Para mí las palabras del Papa reflejan este significado y señala la esperanzadora revolución silenciosa que se está produciendo. Cada vez más líderes, de distintas tradiciones espirituales e incluyendo el humanismo, se dan cuenta de que necesitamos uno de los otros desesperadamente para cumplir con nuestro objetivo común.

De este modo, el Papa Francisco es nuestro hermano y maestro común. Su llamado a amar a nuestra Madre Tierra y a todos los seres vivos resuena con todos nosotros. Ofrece mayor visibilidad a los llamados urgentes que se han comunicado desde otras tradiciones espirituales y manifiestos interreligiosos de los últimos años. Fuera del margen y hacia el centro. Nos lleva por un camino peligroso lleno de obstáculos desde la negación y el miedo paralizante hacia la energía indomable de esperanza.

Hace quince años dimos expresión a nuestra noción existencial de que nos encontrábamos en un momento crítico en la historia de la Tierra, un tiempo en el que la humanidad debe elegir su futuro. Estos años no fueron desperdiciados. Por el contrario, una alianza cada vez más fuerte de ciudadanos pioneros proféticos globales y la creciente voluntad política de los gobiernos provocaron el éxito inesperado de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. El registro muestra que la humanidad ha evitado la bancarrota moral. Sí, es sólo un comienzo y tenemos que aprovechar mucho más la voluntad y la disposición de ponernos en la posición de otras personas. La carta Encíclica abre nuestros ojos y nuestros corazones a las tareas abrumadoras venideras.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que se pide a la comunidad mundial cumplit, están dirigidas a erradicar la vergonzosa pobreza dentro de quince años. Esto sólo será posible cuando un acuerdo climático responsable se firme en París y se implemente en los mismos quince años. El fracaso de las negociaciones en Johannesburgo y Copenhague no es la historia completa. Bajo la superficie, los poderes blandos cobraron impulso. Los cientos de miles que marcharon al unísono para lograr un cambio en las calles de Nueva York en septiembre del año pasado fueron la impresionante vanguardia de una creciente protesta masiva. Y la decisión de la corte en los Países Bajos en favor de Urgenta, abre una nueva vía legal para obligar a los gobiernos a proteger realmente a sus ciudadanos, independientemente de sus fronteras.

La carta Encíclica tendrá una influencia crucial en las negociaciones en París, y en particular sus tradiciones espirituales, si todos la apoyamos plenamente y de forma masiva. Es mi opinión personal, corroborada por muchos líderes espirituales en los últimos años, que se requiere un esfuerzo adicional de todos y cada uno de nosotros. Todas nuestras tradiciones espirituales nos obligan a donar una parte de nuestra riqueza para cuidar a los menos afortunados. En este espíritu, una cuota extra de al menos 0,1 por ciento para ayudar a aliviar la pobreza y para sostener la tierra estaría en orden.

Es conmovedor para nosotros que formamos parte de la comunidad de la Carta de la Tierra que el Papa Francisco optara por citar el último párrafo de la Carta. Cada uno de nosotros es sólo un pequeño instrumento, cada ofrenda y dedicación con propósito más allá de su propio interés, por lo que reiteramos nuestra esperanza colectiva y la promesa a las próximas generaciones. “Que el nuestro sea un tiempo que se recuerde por el despertar de una nueva reverencia ante la vida; por la firme resolución de alcanzar la sostenibilidad; por el aceleramiento en la lucha por la justicia y la paz y por la alegre celebración de la vida.”

Y juntos con el Papa Francisco nuestro mentor, le rezo a Dios:

… Derrama sobre nosotros el poder de tu amor
Para que podamos proteger la vida y la belleza
Llénanos de paz para que podamos vivir
Como hermanos y hermanas sin dañar a nadie.

Awraham Soetendorp

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Encíclica Laudato si’ y la Carta de la Tierra

Papa Cita Encíclica La Carta de la Tierra Internacional se une a las millones de personas  y organizaciones que han felicitado al Papa Francisco y se encuentran esperanzadas por la publicación de la muy esperada Carta Encíclica Laudato Si’ sobre el Cuidado de la Casa Común, la cual resuena de manera significativa con la visión ética propuesta en la Carta de la Tierra.

Esta Encíclica ha generado una gran expectativa y comentarios alrededor del mundo, donde líderes mundiales están expresando su beneplácito por este documento de la doctrina social de la Iglesia Católica, la cual tendrá una gran influencia especialmente en las negociaciones sobre cambio climático en la COP 21 en París, pero también en la transición hacia un nuevo paradigma de convivencia humana con su entorno.   El mismo hace un llamado a cultivar y custodiar con responsabilidad la creación, con especial atención a los más pobres, que son los que más sufren las consecuencias de los daños ambientales.

Para la red global de la Carta de la Tierra este documento es de suma importancia, ya que el Papa Francisco hace una referencia explícita a la Carta de la Tierra en el párrafo 207, que está en el Capítulo Sexto sobre Educación y Espiritualidad Ecológica:

207. La Carta de la Tierra nos invitaba a todos a dejar atrás una etapa de autodestrucción y a comenzar de nuevo, pero todavía no hemos desarrollado una conciencia universal que lo haga posible. Por eso me atrevo a proponer nuevamente aquel precioso desafío: «Como nunca antes en la historia, el destino común nos hace un llamado a buscar un nuevo comienzo […] Que el nuestro sea un tiempo que se recuerde por el despertar de una nueva reverencia ante la vida; por la firme resolución de alcanzar la sostenibilidad; por el aceleramiento en la lucha por la justicia y la paz y por la alegre celebración de la vida»

Mensajes centrales

La Encíclica resalta la ética del cuidado que es central en la Carta de la Tierra, además enfatiza algunos temas importantes enmarcados en la Carta como el principio de la responsabilidad universal, la interdependencia, el bien común, la justicia económica y social y el principio precautorio, entre otros. Estos son principios que deben fundamentar una nueva conciencia global, así como lo afirma el Capítulo Sexto sobre Educación y Espiritualidad Ecológica: “Muchas cosas tienen que reorientar su rumbo, pero ante todo la humanidad necesita cambiar. Hace falta la conciencia de un origen común, de una pertenencia mutua y de un futuro compartido por todos. Esta conciencia básica permitiría el desarrollo de nuevas convicciones, actitudes y formas de vida”.

De acuerdo al comunicado de prensa de Radio Vaticana, una pregunta central en Laudato Si es: «¿Qué tipo de mundo queremos dejar a quienes nos sucedan, a los niños que están creciendo?» (n. 160).  El Papa afirma que: «Esta pregunta no afecta sólo al ambiente de manera aislada, porque no se puede plantear la cuestión de modo fragmentario», sino que nos conduce a interrogarnos sobre el sentido de la existencia y el valor de la vida social: «¿Para qué pasamos por este mundo? ¿para qué vinimos a esta vida? ¿para qué trabajamos y luchamos? ¿para qué nos necesita esta tierra?». «Si no nos planteamos estas preguntas de fondo» –afirma el Pontífice – «no creo que nuestras preocupaciones ecológicas puedan obtener resultados importantes».

¿Qué son las Cartas Encíclicas y cuál es su importancia?

Las encíclicas son cartas públicas y formales del Sumo Pontífice que expresan su enseñanza en materia de gran importancia (ref. Catholic.net).  De acuerdo con Mary Evelyn Tucker, co Directora del Foro de Religión y Ecología de la Universidad de Yale, las cartas encíclicas son los documentos de enseñanza más importantes para la Iglesia Católica, en este sentido, Laudato Si tendrá una influencia muy grande no solo para los 1.2 billones de Católicos en el mundo, sino para billones de Cristianos de otras denominaciones.

Sin embargo, cuando tratan con cuestiones sociales, económicas o políticas, son dirigidas comúnmente no solo a los católicos, sino a todos los hombres y mujeres del mundo, especialmente a líderes mundiales, sin importar su religión.  Esta es la primera vez que una Encíclica trata el tema de ambiente y sostenibilidad, por esta razón, y por la gran popularidad del Papa Francisco, se ha generado una gran expectativa alrededor de este documento.

En diversas declaraciones, publicadas en el New York Times, el Papa Francisco ha dejado claro que espera que esta Encíclica influya en las políticas energéticas y económicas, además que estimule un movimiento global para la sostenibilidad, haciendo un llamado a las personas a poner presión a los políticos para lograr cambios.

En la Carta de la Tierra Internacional continuaremos analizando el trasfondo de esta Encíclica, y la forma en que podemos unir esfuerzos para visibilizar la dimensión ética y moral de los retos ambientales y de sostenibilidad que estamos enfrentando como humanidad, para buscar soluciones integrales y un cambio de paradigma hacia una sociedad más justa, sostenible y pacífica.

Encuentre el texto completo de la Carta Encíclica Laudato Si en este link.

Los siguientes son artículos que comentan esta Encíclica y su importancia:

 

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Fritjof Capra: Laudato Si’ — La Ética Ecológica y el Pensamiento Sistémico del Papa Francisco

22 Junio, 2015

El título de la nueva encíclica del Papa, Laudato Si ‘(“Alabado Seas”), del 24 de mayo de 2015 y publicado en ocho idiomas el 18 de junio, es una frase de Umbría de la famosa canción religiosa “Cántico del Sol” por San Francisco de Asís, el santo patrono de la ecología. El subtítulo de la encíclica, “Sobre el cuidado de la casa común”, se refiere a la Tierra como oikos (“casa”), la raíz griega de la palabra “ecología”, mientras que el cuidado (curando en italiano, español y portugués) es una práctica característica de la teología de la liberación en América Latina.

El texto de la encíclica papal, un año en fabricación y escrito con la ayuda de un gran equipo de teólogos, filósofos y científicos, revela no sólo la gran autoridad moral del Papa Francisco, sino también su completa familiaridad con muchos conceptos e ideas de la ciencia contemporánea.

Durante los últimos treinta años, una nueva concepción de la vida se ha convertido en la vanguardia de la ciencia – una visión unificadora que integra las dimensiones biológicas, cognitivas, sociales y ecológicas de la vida. En el mismo centro de esta nueva comprensión de la vida nos encontramos con un profundo cambio en las metáforas: de ver el mundo como una máquina hacia entenderla como una red. Esta nueva ciencia de la vida está siendo desarrollada ahora por destacados investigadores y sus equipos alrededor todo el mundo. Sus conceptos e ideas se integran en una gran síntesis en la Visión Sistémica de la Vida, un libro de texto del cual soy co-autor con Pier Luigi Luisi y que fue publicado en el 2014 por la Imprenta de la Universidad de Cambridge.

Llamamos a la nueva concepción de la vida un “visión de sistemas” porque involucra un nuevo tipo de pensamiento – pensar en términos de conectividad, las relaciones, los patrones y el contexto. En la ciencia, esta forma de pensar es conocida como “pensamiento sistémico”, ya que es crucial para la comprensión de los sistemas vivos de cualquier tipo – los organismos vivos, los sistemas sociales, o los ecosistemas.
La visión sistémica de la vida será la base conceptual de mi análisis de la encíclica del Papa en este ensayo. Voy a mostrar que la ética radical defendida por el Papa Francisco, expresada a veces, pero no siempre, en lenguaje teológico, es esencialmente la ética de la ecología profunda, la escuela filosófica fundada por Arne Naess en la década de 1970. También voy a mostrar con muchos ejemplos que el Papa Francisco se revela a sí mismo en Laudato Si ‘como un verdadero pensador sistémico.

Ética y el bien común

Desde una perspectiva sistémica, el comportamiento ético siempre se relaciona con la comunidad; es el comportamiento por el bien común. En el mundo actual, hay dos comunidades pertinentes a la que todos pertenecemos. Todos somos miembros de la humanidad y todos pertenecemos a la Casa de la Tierra, la biosfera global. Como miembros de la comunidad humana, nuestro comportamiento debe reflejar el respeto hacia la dignidad humana y los derechos humanos básicos. Como miembros de la Casa de la Tierra, nuestra “casa común”, no debemos interferir con la capacidad inherente de la naturaleza para mantener la vida. Este es el significado esencial de la sostenibilidad ecológica.

La característica determinante de la ecología profunda es un cambio de los valores antropocéntricos (centrados en el hombre) hacia los valores ecocéntricos (centrados en la tierra). Es una visión del mundo que reconoce el valor inherente de la vida no humana, reconociendo que todos los seres vivos son miembros de comunidades ecológicas, unidos en redes de interdependencia. Todas estas consideraciones y el sistema radicalmente nuevo de la ética que implican, se expresan claramente en la encíclica papal, como se muestra en los siguientes pasajes.

156. La ecología humana es inseparable de la noción de bien común, un principio que cumple un rol central y unificador en la ética social.

95. El medio ambiente es un bien colectivo, patrimonio de toda la humanidad y responsabilidad de todos. Quien se apropia algo es sólo para administrarlo en bien de todos.

157. Toda la sociedad –y en ella, de manera especial el Estado– tiene la obligación de defender y promover el bien común.

5. El auténtico desarrollo humano posee un carácter moral y supone el pleno respeto a la persona humana, pero también debe prestar atención al mundo natural y «tener en cuenta la naturaleza de cada ser y su mutua conexión en un sistema ordenado.”

33. Pero no basta pensar en las distintas especies sólo como eventuales « recursos » explotables, olvidando que tienen un valor en sí mismas…Por nuestra causa, miles de especies ya no darán gloria a Dios con su existencia ni podrán comunicarnos su propio mensaje. No tenemos derecho.

42. Porque todas las criaturas están conectadas, cada una debe ser valorada con afecto y admiración, y todos los seres nos necesitamos unos a otros.

159. La noción de bien común incorpora también a las generaciones futuras. Las crisis económicas internacionales han mostrado con crudeza los efectos dañinos que trae aparejado el desconocimiento de un destino común, del cual no pueden ser excluidos quienes vienen detrás de nosotros… Ya no puede hablarse de desarrollo sostenible sin una solidaridad intergeneracional…No estamos hablando de una actitud opcional, sino de una cuestión básica de justicia, ya que la tierra que recibimos pertenece también a los que vendrán.

162. La dificultad para tomar en serio este desafío tiene que ver con un deterioro ético y cultural, que acompaña al deterioro ecológico.
Los valores de la ecología profunda y sus implicaciones para la construcción de un mundo justo, sostenible y pacífico se elaboran en función de dieciséis principios éticos en la Carta de la Tierra, un documento único mencionado por el Papa Francisco explícitamente como fuente de inspiración:

207. La Carta de la Tierra nos invitaba a todos a dejar atrás una etapa de autodestrucción y a comenzar de nuevo, pero todavía no hemos desarrollado una conciencia universal que lo haga posible. Por eso me atrevo a proponer nuevamente aquel precioso desafío: «Como nunca antes en la historia, el destino común nos hace un llamado a buscar un nuevo comienzo […] ¨Que el nuestro sea un tiempo que se recuerde por el despertar de una nueva reverencia ante la vida; por la firme resolución de alcanzar la sostenibilidad; por el aceleramiento en la lucha por la justicia y la paz y por la alegre celebración de la vida¨

Ciencia y religión

Es impresionante que a través de todo el documento, el Papa Francisco utiliza un lenguaje científico contemporáneo con total desenvoltura. Los términos técnicos como “paradigma”, “reduccionismo”, “microorganismos”, “partículas subatómicas”, “salto cuántico”, etc. aparecen una y otra vez. Para citar sólo un ejemplo, en el párrafo 18 el Papa señala el contraste entre el ritmo agitado de la vida moderna y el ritmo mucho más lento de la evolución:

18. Si bien el cambio es parte de la dinámica de los sistemas complejos, la velocidad que las acciones humanas le imponen hoy contrasta con la natural lentitud de la evolución biológica.

En vista del cuestionamiento generalizado de la evolución por los fundamentalistas Cristianos, especialmente en los Estados Unidos, la referencia del Papa del hecho de la evolución biológica, sin ninguna necesidad de nuevas observaciones, es verdaderamente transcendental. De hecho, el Papa Francisco cita al comienzo de su análisis la situación del mundo que basa en la ciencia sólida:

15. En primer lugar, haré un breve recorrido por distintos aspectos de la actual crisis ecológica, con el fin de asumir los mejores frutos de la investigación científica actualmente disponible, dejarnos interpelar por ella en profundidad y dar una base concreta al itinerario ético y espiritual como se indica a continuación.

En la historia del cristianismo, las declaraciones teológicas acerca de la naturaleza del mundo, o sobre la naturaleza humana, a menudo eran consideradas como verdades literales y cualquier intento de cuestionar o modificar ellos se consideró herética. Esta posición rígida de la Iglesia llevó a los conocidos conflictos entre la ciencia y el cristianismo fundamentalista, que han continuado hasta nuestros días. En estos conflictos, se toman posiciones antagónicas a menudo por los fundamentalistas de ambos lados, que no toman en cuenta el carácter limitado y aproximado de todas las teorías científicas, por un lado y la naturaleza metafórica y simbólica de la lengua en las escrituras religiosas, en el otro. El Papa Francisco parece ser muy consciente de este problema y explícitamente enfatiza la naturaleza simbólica del lenguaje religioso:

66. Los relatos de la creación en el libro del Génesis contienen, en su lenguaje simbólico y narrativo, profundas enseñanzas sobre la existencia humana y su realidad histórica.

De hecho, Francisco utiliza el lenguaje religioso principalmente en relación con la ética, argumentando que el cuidado del bien común es valioso sea o no motivado por la fe religiosa:

199. En realidad, es ingenuo pensar que los principios éticos puedan presentarse de un modo puramente abstracto, desligados de todo contexto, y el hecho de que aparezcan con un lenguaje religioso no les quita valor alguno en el debate público. Los principios éticos que la razón es capaz de percibir pueden reaparecer siempre bajo distintos ropajes y expresados con lenguajes diversos, incluso religiosos.

 “Ecología Integral”

La visión sistémica de la vida, integrando las dimensiones biológicas, cognitivas, sociales y ecológicas de la vida, está implícito en el marco conceptual de Laudato Si’. El Papa afirma explícitamente que la solución a nuestros problemas globales requiere una nueva forma de pensar, y él deja claro que lo que tiene en mente es un pensamiento en términos de conectividad y relaciones – en otras palabras, el pensamiento sistémico:

215. La educación será ineficaz y sus esfuerzos serán estériles si no procura también difundir un nuevo paradigma acerca del ser humano, la vida, la sociedad y la relación con la naturaleza.

79. En este universo, conformado por sistemas abiertos que entran en comunicación unos con otros, podemos descubrir innumerables formas de relación y participación.

138. No está de más insistir en que todo está conectado. El tiempo y el espacio no son independientes entre sí, y ni siquiera los átomos o las partículas subatómicas se pueden considerar por separado.

El Papa Francisco utiliza el término “ecología integral” para referirse al enfoque sistémico, y destaca especialmente la interdependencia de las cuestiones ecológicas y sociales, así como la necesidad de respetar y honrar, las culturas indígenas locales:

137. Dado que todo está íntimamente relacionado, y que los problemas actuales requieren una mirada que tenga en cuenta todos los factores de la crisis mundial, propongo que nos detengamos ahora a pensar en los distintos aspectos de una ecología integral, que incorpore claramente las dimensiones humanas y sociales.

49. Pero hoy no podemos dejar de reconocer que un verdadero planteo ecológico se convierte siempre en un planteo social, que debe integrar la justicia en las discusiones sobre el ambiente, para escuchar tanto el clamor de la tierra como el clamor de los pobres.

143. Junto con el patrimonio natural, hay un patrimonio histórico, artístico y cultural, igualmente amenazado… Por eso, la ecología también supone el cuidado de las riquezas culturales de la humanidad en su sentido más amplio. De manera más directa, reclama prestar atención a las culturas locales…

146. En este sentido, es indispensable prestar especial atención a las comunidades aborígenes con sus tradiciones culturales. No son una simple minoría entre otras, sino que deben convertirse en los principales interlocutores, sobre todo a la hora de avanzar en grandes proyectos que afecten a sus espacios.

En su encíclica, el Papa no sólo enfatiza los valores y la ética de la ecología profunda, si no que también muestra su “alfabetización ecológica” – su comprensión de los principios de la organización de los ecosistemas de la naturaleza – como por ejemplo, en los siguientes pasajes.

34. Posiblemente nos inquieta saber de la extinción de un mamífero o de un ave, por su mayor visibilidad. Pero para el buen funcionamiento de los ecosistemas también son necesarios los hongos, las algas, los gusanos, los insectos, los reptiles y la innumerable variedad de microorganismos.

22. Nos cuesta reconocer que el funcionamiento de los ecosistemas naturales es ejemplar: las plantas sintetizan nutrientes que alimentan a los herbívoros; estos a su vez alimentan a los seres carnívoros, que proporcionan importantes cantidades de residuos orgánicos, los cuales dan lugar a una nueva generación de vegetales.

140. Aunque no tengamos conciencia de ello, dependemos de ese conjunto para nuestra propia existencia. Cabe recordar que los ecosistemas intervienen en el secuestro de anhídrido carbónico, en la purificación del agua, en el control de enfermedades y plagas, en la formación del suelo, en la descomposición de residuos y en muchísimos otros servicios que olvidamos o ignoramos…Por eso, cuando se habla de «uso sostenible», siempre hay que incorporar una consideración sobre la capacidad de regeneración de cada ecosistema en sus diversas áreas y aspectos.

El estado del mundo

La encíclica se compone de seis capítulos. En el primer capítulo, el Papa Francisco presenta su evaluación de la situación del mundo – ” Lo que le está pasando a nuestra casa”, como él dice. Hoy en día, existe un amplio consenso entre los estudiosos, líderes comunitarios y activistas de que los principales problemas de nuestro tiempo – la energía, el medio ambiente, el cambio climático, la inequidad, la violencia y la guerra – no puede entenderse de manera aislada. Son problemas sistémicos, lo que significa que están todos interconectados y son interdependientes. El Papa Francisco está totalmente de acuerdo con esta reflexión fundamental:

61. (…) los problemas del mundo no pueden analizarse ni explicarse de forma aislada.

139. No hay dos crisis separadas, una ambiental y otra social, sino una sola y compleja crisis socio-ambiental.

175. La misma lógica que dificulta tomar decisiones drásticas para invertir la tendencia al calentamiento global es la que no permite cumplir con el objetivo de erradicar la pobreza.

El hecho de que los principales problemas de nuestro tiempo son problemas sistémicos implica que requieren las soluciones sistémicas correspondientes – soluciones que no resuelven ningún problema de forma aislada, sino que deben ser resueltos dentro del contexto de otros problemas relacionados. Desafortunadamente, esto no es entendido por nuestros líderes políticos y empresariales, la mayoría de los cuales son incapaces de “conectar los puntos”, para usar una frase popular.

En lugar de tomar en cuenta la interconexión de nuestros principales problemas, sus llamadas “soluciones” tienden a centrarse en un solo problema, por lo tanto, simplemente trasladan el problema a otra parte del sistema – por ejemplo, mediante la producción de más energía a expensas de la biodiversidad, de la salud pública o de la estabilidad del clima. El Papa Francisco es muy crítico de esta grave deficiencia:
20. La tecnología que, ligada a las finanzas, pretende ser la única solución de los problemas, de hecho suele ser incapaz de ver el misterio de las múltiples relaciones que existen entre las cosas, y por eso a veces resuelve un problema creando otros.

111. Buscar sólo un remedio técnico a cada problema ambiental que surja es aislar cosas que en la realidad están entrelazadas y esconder los verdaderos y más profundos problemas del sistema mundial.

El Papa también reconoce claramente que el pensamiento sistémico – o “ecología integral”, en sus palabras – es inherentemente multidisciplinario. De ahí que aboga firmemente por un enfoque multidisciplinario para resolver nuestros grandes problemas globales:

110. La fragmentación de los saberes cumple su función a la hora de lograr aplicaciones concretas, pero suele llevar a perder el sentido de la totalidad, de las relaciones que existen entre las cosas, del horizonte amplio, que se vuelve irrelevante. Esto mismo impide encontrar caminos adecuados para resolver los problemas más complejos del mundo actual, sobre todo del ambiente y de los pobres, que no se pueden abordar desde una sola mirada o desde un solo tipo de intereses.

197. Necesitamos una política que piense con visión amplia, y que lleve adelante un replanteo integral, incorporando en un diálogo interdisciplinario los diversos aspectos de la crisis.

63. Si tenemos en cuenta la complejidad de la crisis ecológica y sus múltiples causas, deberíamos reconocer que las soluciones no pueden llegar desde un único modo de interpretar y transformar la realidad. También es necesario acudir a las diversas riquezas culturales de los pueblos, al arte y a la poesía, a la vida interior y a la espiritualidad.

La ilusión del crecimiento ilimitado

En el corazón mismo de nuestra crisis global se encuentra la ilusión de que el crecimiento ilimitado es posible en un planeta finito. El crecimiento económico y empresarial son las fuerzas motrices del capitalismo global, el sistema económico dominante en la actualidad. En este sistema económico, la creencia irracional en el crecimiento perpetuo se lleva a cabo sin descanso promoviendo el consumo excesivo y una economía de uso y desecho que es utiliza intensamente la energía y los recursos, generando residuos, contaminación y el agotamiento de los recursos naturales de la Tierra.

Además, estos problemas ambientales se ven agravados por el cambio climático global, causado por nuestras tecnologías basadas en combustibles fósiles y de alto consumo energético. El Papa Francisco reconoce claramente el defecto fatal de la idea del crecimiento perpetuo, y utiliza palabras fuertes para condenarlo, llamándolo una mentira en lugar de una ilusión:

106. En cambio ahora lo que interesa es extraer todo lo posible de las cosas por la imposición de la mano humana, que tiende a ignorar u olvidar la realidad misma de lo que tiene delante. De aquí se pasa fácilmente a la idea de un crecimiento infinito o ilimitado, que ha entusiasmado tanto a economistas, financistas y tecnólogos. Supone la mentira de la disponibilidad infinita de los bienes del planeta, que lleva a «estrujarlo» hasta el límite y más allá del límite.

El Papa también asocia la ilusión del crecimiento ilimitado con la noción lineal, unidimensional de progreso:

194. Simplemente se trata de redefinir el progreso. Un desarrollo tecnológico y económico que no deja un mundo mejor y una calidad de vida integralmente superior no puede considerarse progreso.

Parece, entonces, que nuestro desafío clave es cómo pasar de un sistema económico basado en la noción de crecimiento ilimitado a uno que sea a ecológicamente sostenible y socialmente justo a la vez. El crecimiento es una característica central de toda la vida, pero el crecimiento en la naturaleza no es lineal e ilimitado. Mientras que ciertas partes de organismos o ecosistemas crecen, otros disminuyen, liberando y reciclando sus componentes que se convierten en recursos para un nuevo crecimiento.

Este tipo de crecimiento equilibrado, multifacético, o “cualitativo” es bien conocido por los biólogos y ecologistas, y esto es exactamente lo que defiende el Papa:

193. (…) Hay que pensar también en detener un poco la marcha, en poner algunos límites racionales e incluso en volver atrás antes que sea tarde. Por eso ha llegado la hora de aceptar cierto decrecimiento en algunas partes del mundo aportando recursos para que se pueda crecer sanamente en otras partes.

De manera más general, el Papa Francisco implora por una economía basada en la ecología y diseñada para imitar los ciclos ecológicos que observamos en la naturaleza:

141. Por otra parte, el crecimiento económico tiende a producir automatismos y a homogeneizar, en orden a simplificar procedimientos y a reducir costos. Por eso es necesaria una ecología económica, capaz de obligar a considerar la realidad de manera más amplia.

22. En cambio, el sistema industrial, al final del ciclo de producción y de consumo, no ha desarrollado la capacidad de absorber y reutilizar residuos y desechos. Todavía no se ha logrado adoptar un modelo circular de producción que asegure recursos para todos y para las generaciones futuras, y que supone limitar al máximo el uso de los recursos no renovables, moderar el consumo, maximizar la eficiencia del aprovechamiento, reutilizar y reciclar.

Entre los síntomas de nuestra crisis global, el cambio climático y la desigualdad económica son quizás las más urgentes. El Papa Francisco aborda ambos con cierto detalle en su encíclica. Además, analiza el dramático aumento en el agotamiento de recursos y extinción de especies. Presta especial atención a la escasez de agua potable e inequívocamente condena la privatización del agua:

30. Mientras se deteriora constantemente la calidad del agua disponible, en algunos lugares avanza la tendencia a privatizar este recurso escaso, convertido en mercancía que se regula por las leyes del mercado. En realidad, el acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, porque determina la sobrevivencia de las personas, y por lo tanto es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos.

Cambio climático

El cambio climático se discute en los párrafos 23-26 y en los párrafos 165 y 169 del texto de una forma que refleja con precisión el amplio consenso científico existente hoy día. Esto no debería sorprender, ya que uno de nuestros principales científicos del clima, Hans Joachim Schellnhuber, fue un asesor científico clave para el Papa durante muchos meses durante la redacción del Laudato Si’.

La sección sobre cambio climático comienza (en el párrafo 23) con la exhortación moral que “el clima es un bien común, que pertenece a todos y para todos.” Esto es seguido por breves discusiones sobre el calentamiento global, ¨debido a la gran concentración de los gases de efecto invernadero (dióxido de carbono, metano, óxido de nitrógeno y otros) liberados principalmente como resultado de la actividad humana¨. El uso intensivo de combustibles fósiles y la deforestación con fines agrícolas se mencionan como dos fuentes principales de gases de efecto invernadero.

Las múltiples consecuencias del cambio climático discutidas incluyen el aumento constante en los niveles del mar y el aumento de las condiciones climáticas extremas (23); la disminución de la biodiversidad del planeta y la acidificación de los océanos, lo que compromete la cadena alimenticia marina (24); y el trágico aumento en el número de refugiados climáticos (25).

Este análisis es seguido por llamado urgente del Papa a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y, eventualmente, eliminar gradualmente los combustibles fósiles:

26. Por eso se ha vuelto urgente e imperioso el desarrollo de políticas para que en los próximos años la emisión de anhídrido carbónico y de otros gases altamente contaminantes sea reducida drásticamente, por ejemplo, reemplazando la utilización de combustibles fósiles y desarrollando fuentes de energía renovable. 

165. Sabemos que la tecnología basada en combustibles fósiles muy contaminantes –sobre todo el carbón, pero aun el petróleo y, en menor medida, el gas– necesita ser reemplazada progresivamente y sin demora.

Por último, el Papa Francisco lamenta la lentitud del progreso en el desarrollo de políticas climáticas eficaces y claramente denuncia la situación como un fracaso moral:

169. En lo relacionado con el cambio climático, los avances son lamentablemente muy escasos. La reducción de gases de efecto invernadero requiere honestidad, valentía y responsabilidad, sobre todo de los países más poderosos y más contaminantes…Las negociaciones internacionales no pueden avanzar significativamente por las posiciones de los países que privilegian sus intereses nacionales sobre el bien común global. Quienes sufrirán las consecuencias que nosotros intentamos disimular recordarán esta falta de conciencia y de responsabilidad.

Desigualdad económica

A lo largo de la encíclica, el Papa Francisco enfatiza la interdependencia de la degradación ambiental y social. Enumera numerosos signos del devastador impacto social de la globalización económica, con especial atención a la desigualdad económica:

48. El ambiente humano y el ambiente natural se degradan juntos, y no podremos afrontar adecuadamente la degradación ambiental si no prestamos atención a causas que tienen que ver con la degradación humana y social. De hecho, el deterioro del ambiente y el de la sociedad afectan de un modo especial a los más débiles del planeta.

46. Entre los componentes sociales del cambio global se incluyen los efectos laborales de algunas innovaciones tecnológicas, la exclusión social, la inequidad en la disponibilidad y el consumo de energía y de otros servicios, la fragmentación social, el crecimiento de la violencia y el surgimiento de nuevas formas de agresividad social, el narcotráfico y el consumo creciente de drogas entre los más jóvenes, la pérdida de identidad. Son signos, entre otros, que muestran que el crecimiento de los últimos dos siglos no ha significado en todos sus aspectos un verdadero progreso integral y una mejora de la calidad de vida. Algunos de estos signos son al mismo tiempo síntomas de una verdadera degradación social, de una silenciosa ruptura de los lazos de integración y de comunión social.

51. La inequidad no afecta sólo a individuos, sino a países enteros, y obliga a pensar en una ética de las relaciones internacionales. Porque hay una verdadera «deuda ecológica», particularmente entre el Norte y el Sur, relacionada con desequilibrios comerciales con consecuencias en el ámbito ecológico, así como con el uso desproporcionado de los recursos naturales llevado a cabo históricamente por algunos países. «Constatamos que con frecuencia las empresas que obran así son multinacionales»¨.

Tal vez la única sección poco convincente de la encíclica es el párrafo 50, donde el Papa Francisco intenta minimizar la importancia de estabilizar la población. Esto quizás no sea sorprendente, dada la firme oposición de la Iglesia al control de la natalidad. Es especialmente lamentable, sin embargo, en vista del hecho de que los demógrafos han documentado una y otra vez la fuerte correlación entre la disminución de las tasas de natalidad y los derechos de las mujeres, en particular el acceso a la educación. Esto habría dado el Papa otra oportunidad para enfatizar la interdependencia del equilibrio ecológico y la justicia social, que es uno de los temas principales de su encíclica.

Necesidad de un consenso global

Al final de su amplio análisis sistémico y ético de la situación del mundo, el Papa Francisco concluye que es necesario un consenso mundial para una acción eficaz:

164. Para afrontar los problemas de fondo, que no pueden ser resueltos por acciones de países aislados, es indispensable un consenso mundial que lleve, por ejemplo, a programar una agricultura sostenible y diversificada, a desarrollar formas renovables y poco contaminantes de energía, a fomentar una mayor eficiencia energética, a promover una gestión más adecuada de los recursos forestales y marinos, a asegurar a todos el acceso al agua potable.

El Papa denuncia la falta de liderazgo político para lograr el consenso mundial que se necesita con urgencia, y no duda en nombrar a la amplia corrupción política, a menudo institucionalizada, como el principal culpable:

54. Llama la atención la debilidad de la reacción política internacional. El sometimiento de la política ante la tecnología y las finanzas se muestra en el fracaso de las Cumbres mundiales sobre medio ambiente. Hay demasiados intereses particulares y muy fácilmente el interés económico llega a prevalecer sobre el bien común y a manipular la información para no ver afectados sus proyectos.

178. El drama del inmediatismo político, sostenido también por poblaciones consumistas, provoca la necesidad de producir crecimiento a corto plazo.Respondiendo a intereses electorales, los gobiernos no se exponen fácilmente a irritar a la población con medidas que puedan afectar al nivel de consumo o poner en riesgo inversiones extranjeras. La miopía de la construcción de poder detiene la integración de la agenda ambiental con mirada amplia en la agenda pública de los gobiernos.

182. (…) Mientras la corrupción, que esconde el verdadero impacto ambiental de un proyecto a cambio de favores, suele llevar a acuerdos espurios que evitan informar y debatir ampliamente.

A lo largo de su encíclica, el Papa Francisco alaba las acciones de la red mundial de organizaciones no gubernamentales (ONG), conocida como la sociedad civil global, para sensibilizar al público y desarrollar soluciones sistémicas en una variedad de áreas:

13. Merecen una gratitud especial quienes luchan con vigor para resolver las consecuencias dramáticas de la degradación ambiental en las vidas de los más pobres del mundo. Los jóvenes nos reclaman un cambio.

14. El movimiento ecológico mundial ya ha recorrido un largo y rico camino, y ha generado numerosas agrupaciones ciudadanas que ayudaron a la concientización.

38. Es loable la tarea de organismos internacionales y de organizaciones de la sociedad civil que sensibilizan a las poblaciones y cooperan críticamente, también utilizando legítimos mecanismos de presión, para que cada gobierno cumpla con su propio e indelegable deber de preservar el ambiente y los recursos naturales de su país, sin venderse a intereses espurios locales o internacionales.

166. El movimiento ecológico mundial ha hecho ya un largo recorrido, enriquecido por el esfuerzo de muchas organizaciones de la sociedad civil. No sería posible aquí mencionarlas a todas ni recorrer la historia de sus aportes. Pero, gracias a tanta entrega, las cuestiones ambientales han estado cada vez más presentes en la agenda pública y se han convertido en una invitación constante a pensar a largo plazo.
Al final, el Papa afirma inequívocamente que la única manera efectiva de desarrollar políticas ambientales y sociales apropiadas será a través de la presión política de los movimientos base hacia los gobiernos en todos los niveles:

179. La sociedad, a través de organismos no gubernamentales y asociaciones intermedias, debe obligar a los gobiernos a desarrollar normativas, procedimientos y controles más rigurosos. Si los ciudadanos no controlan al poder político –nacional, regional y municipal–, tampoco es posible un control de los daños ambientales.

Con esta encíclica, el Papa Francisco ha llevado por sí solo, a la Iglesia Católica a la vanguardia del movimiento de la ecología y se ha establecido a él mismo como un verdadero líder mundial en el molde de Václav Havel, Jimmy Carter, o el Dalai Lama. Sólo podemos esperar que la sabiduría y la pasión de Laudato Si resuenen con fuerza en todo el mundo.

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Comentario de Ruud Lubbers sobre Laudato Si’

22 de Junio, 2015

Ruud Lubbers

En el 2015, la ONU acordará sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Conferencia de París de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático ofrecerá a las naciones la oportunidad de hacer una elección para Nuestro Futuro Común. El Papa Francisco acaba de dejar constancia con Laudato Si ‘; la Carta Encíclica sobre el Cuidado de Nuestra Casa Común.

A lo largo de mi vida he tenido la fortuna de criar a mis hijos para que tomen conciencia de nuestro mal comportamiento en relación con la naturaleza. En aquel tiempo, Europa – en particular, la zona del Rin con Rotterdam como su principal puerto – se estaba recuperando de la Segunda Guerra Mundial y se industrializaba gracias al generoso Plan Marshall estadounidense. Aunque que la recuperación fue impresionante, se dio a costas del medio ambiente y de la naturaleza. Fue una lección importante para mí el respetar a la naturaleza, nuestra Casa Común.

Hace casi 50 años, el Club de Roma publicó Los límites del Crecimiento y yo entré en la política para contribuir a un crecimiento sostenible, dando prioridad a la calidad de vida por encima del simple crecimiento como un fin en sí mismo. Fue lo que consideré que mis hijos, en ese entonces adolescentes, merecían.

Poco después, conocí a Gro Harlem Brundtland, en ese entonces Ministra de Medio Ambiente (en Noruega), mientras yo me desempeñaba en ese tiempo como Ministro de Economía (en los Países Bajos).

Más tarde, ambos nos convertimos en Primer Ministros de nuestros respectivos países, y estuvimos juntos en Río de Janeiro en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, en la Cumbre de la Tierra en 1992, intentando dar forma y sustancia a Nuestro Futuro Común. Fue allí donde las ONGs y los pueblos indígenas nos convencieron de tratar de crear la Carta de la Tierra.

En los años siguientes, personas como Leonardo Boff, invitados a entrar en el silencio por la Iglesia Católica Romana debido a su Teología de la Liberación, se unieron al esfuerzo, y ahora en el 2015, el Papa, que optó por llevar el nombre de Francisco de Asís, ha escrito historia con su Carta Encíclica Laudato Si’.

Sólo dos generaciones después de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Papa ha hecho historia al invitar a la humanidad a la alegre celebración de la vida, contribuyendo a la conciencia necesaria para realizar un nuevo comienzo que permita lograr alcanzar Nuestro Futuro Común y dejar atrás un período de auto-destrucción debido al crecimiento insostenible y a la falta de cuidado de Nuestra Casa Común.

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